¿Es suficiente con medicar a los niños con T.D.A.?

Cuando un pequeño recibe el diagnóstico de T.D.A. puede que desconozca las consecuencias que eso va a tener para su vida y cómo esta puede cambiar si no se pone “remedio”.

Actualmente todavía quedan muchas cuestiones por responder con respecto al origen y evolución del T.D.A., pero sí existe un consenso al respecto es en relación al tratamiento a administrar.

Tratamiento TDA

El metilfenidato es el nombre genérico del tratamiento más habitual, que dependiendo de la farmacéutica puede ser recetada bajo un nombre comercial u otro.
Aunque en la mayoría de los pequeños el metilfenidato funciona para controlar y reducir los síntomas propios del T.D.A., no siempre funciona, desconociéndose el motivo de este “fracaso terapéutico”.
Hay que recordar que el T.D.A. se presenta con otros desórdenes del comportamiento como la conducta disocial, el desorden de oposición-desafiante, y los del estado de ánimo y de ansiedad, que también se reducen al controlar el T.D.A., pero ¿Es suficiente con medicar a los niños con T.D.A.?

Medicamento TDA

Esto es precisamente lo que se ha investigado desde el Department of Child and Adolescent Psychiatry, Faculty of Medicine, Ondokuz Mayis University, Samsun (Turquía), cuyos resultados han sido publicados en la revista científica The Journal of Psychiatry and Neurological Sciences.
Para ello han realizado un estudio restrospectivo a 54 menores, 18 niñas y el resto niños, entre los 7 a 18 años, que fueron diagnosticados entre el 2007 y el 2008 con T.D.A. siguiendo los criterios del DSM-IV. Estos pequeños han estado recibiendo tratamiento psicofarmacológico con metilfenidato para controlar los efectos del T.D.A.
Se separaron a los participantes en dos grupos, según han respondido adecuadamente o no al tratamiento del metifenidato evaluado mediante el Clinical Global Impression Scale- Improvement subscale (C.G.I.-I.).
Se evaluó la presencia de otros desórdenes evaluados mediante el Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime Version (K.-S.A.D.S.-P.L.) para los desórdenes afectivos, junto con el Children’s Depression Inventory (C.D.I.) para los síntomas de depresión y el Screen for Child Anxiety-Related Emotional Disorders (S.C.A.R.E.D.) para los de ansiedad. Por último se evaluó la autoestima del pequeño mediante la escala estandarizada Piers-Harris Children’s Self Concept Scale (P.H.S.C.S.).
Con el mismo propósito los padres y profesores por su parte tuvieron que completar el Child Behavior Checklist (C.B.C.L.) y el Turgay DS.M.-IV-Based Disruptive Behavioral Disorders Screening and Rating Scale (T.-D.S.M.I.V.-S.).
Los resultados muestran que los menores diagnosticados con T.D.A. que tenían un mejor aprovechamiento en el tratamiento con metilfenidato y también tenían una menor presencia de otros desórdenes del comportamiento y del estado de ánimo.
Mientras que en los que no se alcanzaban los resultados esperados por el tratamiento con metilfenidato, ademas mostraban significativamente un mayor número de síntomas depresivos, de ansiedad unido a menores niveles de autoestima.
Por todo lo anterior, los autores destacan la necesidad de complementar la terapia psicofarmacológica con otras terapias de corte psicológica orientadas al fortalecimiento de la autoestima y el correcto manejo de su mundo emocional.

Psicoterapia TDA

A pesar de los anterior, los autores no entran a analizar por qué a unos pequeños le funciona el tratamiento con metilfenidato y por qué a otros no.
Igualmente la recomendación de que a todos los pequeños se les proporcione otro tipo de terapias que traten de paliar la sintomatología de ansiedad, depresión e incluso mejorar la autoestima, todas estas recomendaciones están basadas en suposiciones no analizadas en este estudio.
Está claro que cualquier entrenamiento psicológico va a ser positivo, pero este únicamente debe de ser indicado cuando se requiera por el menor, no de forma preventiva a todos, pues esto no se ha comprobado que vaya a mejorar el T.D.A.
Ya que a pesar de que el estudio deja constancia de la comorbilidad de estos desórdenes, ante el fracaso del tratamiento psicofarmacológico, no indica el por qué se producen.
A pesar de las limitaciones anteriores, en todos aquellos pequeños que no estén respondiendo adecuadamente al tratamiento con metilfenidato, habría que incorporar tratamientos psicoterapéuticos para corregir los bajos niveles de autoestima, a la vez que se le refuerzan en habilidades para desarrollar su inteligencia emocional, y con ello aprender a controlar los síntomas de la ansiedad y la depresión antes de que estos se conviertan en un problema.