Cuando uno piensa en trastornos como la anorexia o la bulimia, se suele atribuir a un efecto de los modelos presentados a través de los medios de comunicación.
Causas de los trastornos de la alimentación
Aunque todavía no está claro sobre el origen de esta problemática, existen teorías que apuntan a la influencia social como mecanismo de distorsión de la talla ideal.
Igualmente se apunta a algunas características de personalidad que facilitan que determinados jóvenes expuestos a estos modelos “imposibles” acaben desarrollando patologías asociadas a la ingesta de comida.
Incluso existen teorías que apuntan a la propia familia como origen de este tipo de patologías, entendiéndose que aquellas familias rígidas y con una escasa comunicación entre sus miembros puede estar en el origen de estos trastornos de la alimentación, pero ¿Cuál es el papel de los padres en los trastornos de la alimentación?
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La familia ante la anorexia y la bulimia
Esto es lo que ha tratado de averiguarse con una investigación realizada desde
el Departamento de Dinámica y Psicología Clínica, Universidad de Roma junto con el Departamento De Psicología, Universidad Telemática Internacional Uniettuno (Italia) cuyos resultados han sido publicados en el 2017 en la revista científica Journal of Child and Family Studies.
En el estudio participaron doscientas cuarenta y tres familias, en las cuales había una hija con problemas de alimentación con edades comprendidas entre los 14 a 17 años.
Se separaron a las familias en función de la patología de la menor, según fuese anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno de atracón, siguiendo los criterios del DSM-V.
A los menores se les administró el SCL90-R (Symptom Check-List) para evaluar sus características psicológicas; mientras que a las familias el FACES-IV (Family Adaptability and Cohesion Evaluation Scale) para evaluar la influencia de la familia en el menor.
Con respecto a los perfiles más habituales hallados, se encuentra entre los que sufren de anorexia nerviosa de una mayor predisposición a padecer otro tipo de psicopatologías; por su parte los que sufren de bulimia nerviosa muestran mayores niveles de somatización, fobia ansiosa e ideación paranoide; mientras los que sufren de trastorno de atracón muestran problemas interpersonales y psicoticismo.
Los resultados muestran que existe una disparidad entre el concepto del joven y de la familia en cuanto a lo que se considera una convivencia “normal”.
Percibiendo los que sufren de anorexia nerviosa a la familia como disfuncional, rígida, con baja cohesión y comunicación entre sus miembros.
Entre las limitaciones del estudio está el que únicamente se analizaron los resultados de aquellas familias que tenían hijas, no pudiendo extrapolar los resultados a las familias con varones con este tipo de problemática.
Igualmente, el estudio se circunscribe a tres patologías del trastorno de la alimentación, dejando fuera del mismo otros problemas de la alimentación tan importantes como es la obesidad.
A pesar de las limitaciones anteriores los resultados resaltan la importancia de detectar las características de personalidad asociadas a cada uno de los trastornos de alimentación, con lo que poder establecer campañas de prevención específica a esta población.
Igualmente, y con respecto al tratamiento, se ha de tener en cuenta que existe en el menor una distorsión en cuanto a las relaciones familiares, y no tanto una realidad de familia distorsionada como hasta ahora se había planteado teóricamente, reduciendo así la “responsabilidad” de la familia en este tipo de problemática.
A pesar de que actualmente la prensa presta menos atención que hace unos años a los casos de los trastornos de la alimentación estos siguen produciéndose a diario.
Trastrornos de la alimentación
Quizás el más común y del que apenas nos demos cuenta sea el de la obesidad. Un fenómeno preocupante por sus altos índices de afectados, pero que la sociedad parece no querer o no darse cuenta de ello.
En la siguiente gráfica interactiva se presenta la incidencia a nivel mundial de los trastornos de la alimentación, pudiéndose observar por género o por edad; mostrándose una mayor incidencia de estos trastornos entre los países «desarrollados» frene a los «no desarrollados».
Hace unos años se dio mucha «publicidad» a la problemática de la anorexia, existiendo campañas de prevención al respecto en la televisión pública. Hoy en día, a pesar de que los efectos para la salud son los mismos, apenas hablan de ello y únicamente en las clínicas y asociaciones de afectados se enfrentan a esta problemática casi en «silencio».
Tal y como sucedía con el cáncer de mama, en un principio se entendía que la anorexia era exclusiva de las mujeres, para luego comprobarse que no era así, si no que existía un bajo índice de casos entre varones.
En la siguiente gráfica se puede observar cómo es número de fallecimientos causados por los trastornos de la alimentación en función de la edad separando entre hombres y mujeres.
Como se puede ver en la gráfica a partir de la pre adolescencia se produce una separación progresiva del número de fallecimientos, aumentando rápidamente la en mujeres; mientras que en hombres lo hace progresivamente más lento.
Algunos estudios indican que la incidencia de los trastornos de la alimentación en hombres entre el 0,2% y el 0,4% de casos de anorexia nerviosa; el 0,1 y el 0,9% de bulimia nerviosa; y entre el 1,0 y el 1,1% del trastorno de atracón.
A pesar de las diferencias en cuanto a la incidencia de los trastornos alimenticios en función del género, las teorías explicativas con respecto al origen y mantenimiento han sido aplicadas a ambos géneros sin distinción, así se habla de las consecuencias de los medios de comunicación como factor social determinante, donde se muestran modelos «inadecuados» que «confunden» a los más jóvenes sobre unos cánones de belleza que no siempre van de la mano de la salud, pero ¿Existen nuevas explicaciones para trastornos de la alimentación en hombres?
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Trastornos de la alimentación en varones
Esto es precisamente lo que se ha tratado de averiguar con una investigación realizada desde el Institute of Psychology, Department of Clinical Psychology and Psychotherapy, University of Fribourg junto con el Institute of Psychology, Department of Clinical Psychology and Epidemiology, University of Basel (Suiza) cuyos resultados acaban de ser publicados en la revista científica Psychiatry Research.
Los autores plantean un modelo teórico que quieren comprobar si es respaldado por los datos. En este modelo teórico las emociones mal manejadas y los pensamientos distorsionados juegan un papel fundamental en los trastornos de la alimentación.
En el estudio participaron ciento veintitrés hombres de edades comprendidas entre los 18 a 37 años.
Los participantes tuvieron que rellenar diversos cuestionarios estandarizados, tanto para detectar síntomas depresivos a través del Beck Depression Inventory (BDI-II); la satisfacción con el propio cuerpo a través del Body Shape Questionnaire (BSQ-8C); los problemas de alimentación a través del Eating Disorder Examination Questionnaire (EDE-Q); problemas de regulación emocional a través del Difficulties with Emotion Regulation Scale (DERS); distorsiones cognitivas mediante el Short Trait Thought Shape Fusion Scale (TSF); así como el Índice de Masa Corporal calculado con los datos de peso y altura proporcionado por los participantes.
Los resultados indican la validez del modelo planeando, superando así los modelos previos basados exclusivamente en la incidencia social y en la distorsión de la imagen personal.
No se encontraron diferencias significativas en el Índice de Masa Corporal en función de la sintomatología depresiva o la edad de los participantes.
La mujer tiene mayor riesgo de enfermedad por trastorno de la alimentación https://t.co/oONtuFgiFg
Una de las limitaciones del estudio es que se centra exclusivamente en hombres, dejando a las mujeres fuera del mismo, por lo que no se puede conocer si este modelo es válido para ella también.
Igualmente, en el estudio no se han diferenciado los resultados por el tipo de trastorno de alimentación de los participantes, por lo que no se puede conocer si este modelo es válido para todos los casos, o únicamente para la anorexia nerviosa o el trastorno de atracón.
Si nueva investigación respalda los resultados anteriores, y tal y como señalan los autores, habrá que rediseñar los programas tanto de prevención como de intervención basado en este nuevo modelo, donde se dé más importante a los aspectos psicológicos que a los sociales.
Aunque los autores no señalan cómo podría mejorarse la intervención actual en los trastornos de la alimentación, las variables de distorsión cognitiva y manejo de las emociones parecen ser los principales focos a tener en cuenta.
Falta pues realizar pruebas con respecto a estas variables para comprobar si con ello se mejora la efectividad del tratamiento de los hombres con respecto a los trastornos de la alimentación.
🏃♂️🍽️ ¿Se Relaciona la Conducta de Comer con el Deporte?
Una exploración científica integral sobre la compleja interacción entre el ejercicio físico y los patrones alimentarios: desde la regulación hormonal del apetito hasta los trastornos de conducta alimentaria en deportistas
📅 Actualizado: Noviembre 2025 |
📚 Basado en investigación científica 2024-2025 |
⏱️ Lectura: 25 minutos
1. Epidemiología de la Obesidad: Contexto Global 2024-2025
La relación entre la conducta alimentaria y el ejercicio físico cobra especial relevancia en el contexto actual de la epidemia global de obesidad. Comprender esta interacción es fundamental para desarrollar intervenciones efectivas que aborden ambos componentes del balance energético.
>1.000M
Personas con obesidad en el mundo (2024)
16%
Prevalencia global de obesidad en adultos (2022)
35M
Niños menores de 5 años con sobrepeso (2024)
3x
Aumento de obesidad adulta desde 1990
📊
Datos Actualizados de la OMS 2024-2025
Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 8 personas en el mundo vive actualmente con obesidad. El NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC) estima que aproximadamente 880 millones de adultos y 159 millones de niños y adolescentes de 5-19 años presentan esta condición. La prevalencia de obesidad en adultos se ha más que duplicado desde 1990, mientras que en adolescentes se ha cuadruplicado.
🔬 Proyecciones del World Obesity Atlas 2024
El informe anual de la World Obesity Federation revela datos preocupantes sobre la trayectoria futura: se proyecta que el número de adultos con obesidad aumentará de 810 millones en 2020 a 1.530 millones para 2035. Particularmente alarmante es que el 79% de adultos y el 88% de niños con sobrepeso y obesidad vivirán en países de ingresos bajos y medios para esa fecha, desmintiendo la percepción de que este es un problema exclusivo de países desarrollados.
World Obesity Federation. World Obesity Atlas 2024. London: World Obesity Federation, 2024.
Región/País
Prevalencia Obesidad 1990
Prevalencia Obesidad 2022
Cambio
Estados Unidos
~23%
41.64%
+81%
Brasil
8.6%
28.1%
+227%
Egipto
19.4%
44.3%
+128%
Islas del Pacífico
~50%
62-75%
Más altas del mundo
Promedio Global
~7%
16%
+129%
Este contexto epidemiológico subraya la urgencia de comprender la compleja relación bidireccional entre el ejercicio físico y la conducta alimentaria. Los principales factores atribuidos a esta epidemia incluyen cambios en los patrones dietéticos, el sedentarismo creciente, y la interacción entre ambos comportamientos de salud.
2. El Estudio Pionero: Intención, Actitud y Conducta
La investigación que motivó originalmente esta revisión fue realizada conjuntamente por la University of Thessaly (Grecia) y la University of Jyväskylä (Finlandia), proporcionando evidencia fundamental sobre la relación entre ejercicio y alimentación saludable.
📋 Metodología del Estudio Original
Participantes: 361 adultos griegos (67.3% mujeres), edades entre 24-48 años
TPB measures of exercise and healthy eating – Medidas de la Teoría de la Conducta Planificada
Intention for exercise and healthy eating – Intenciones conductuales
Attitude for exercise and healthy eating – Actitudes hacia la relación
Subjective norm for exercise and healthy eating – Normas subjetivas
Perceived behavioral control – Control conductual percibido
Medida antropométrica: Índice de Masa Corporal (IMC) calculado mediante peso y altura autoinformados (sobrepeso ≥25 kg/m²)
📊 Hallazgos Principales del Estudio
48.7% de los participantes presentaban sobrepeso
Se identificó una relación significativa entre ejercicio y alimentación mediada por la intención y la actitud
Las personas con intención de mantener alimentación saludable junto con ejercicio adecuado tenían mayor probabilidad de lograrlo
Una actitud más positiva hacia esta relación predecía mayores probabilidades de mantener ambos comportamientos
En el grupo con obesidad, estas relaciones no fueron significativas – les «faltaba» la intención o actitud hacia el deporte y alimentación sana
⚠️
Limitaciones del Estudio Original
Los autores reconocen que únicamente se recogió información autoinformada sobre lo que dicen los participantes, no medidas objetivas de ejercicio físico real. Además, los análisis se realizaron sobre población griega específicamente, con acceso a dieta mediterránea saludable que no se encuentra en otros contextos culturales.
3. Teoría de la Conducta Planificada: Marco Conceptual
La Teoría de la Conducta Planificada (TPB, por sus siglas en inglés) de Ajzen constituye uno de los marcos teóricos más utilizados para comprender y predecir comportamientos de salud, incluyendo el ejercicio físico y la alimentación saludable.
Actitudes
→
Intención
→
Conducta
🧠 Componentes de la Teoría de la Conducta Planificada
Actitud hacia la conducta: Evaluación favorable o desfavorable que el individuo tiene sobre realizar el comportamiento. ¿Considera beneficioso combinar ejercicio con alimentación saludable?
Norma subjetiva: Percepción de la presión social para realizar o no realizar la conducta. ¿Qué piensan las personas importantes para mí sobre estos hábitos?
Control conductual percibido: Percepción de facilidad o dificultad para realizar la conducta. ¿Me siento capaz de mantener ejercicio y alimentación saludable?
Intención: Motivación consciente para realizar la conducta. A mayor intención, mayor probabilidad de ejecutar el comportamiento.
🔬 Evidencia Científica Actualizada sobre TPB y Alimentación-Ejercicio
Un estudio reciente de 2024 (Zhang et al., Applied Psychology: Health and Well-Being) utilizó un enfoque de redes para investigar las relaciones complejas entre comportamientos de movimiento y alimentación en 101 estudiantes universitarios durante 28 días. Los hallazgos revelaron una asociación negativa entre ejercicio físico y conducta sedentaria tanto a nivel contemporáneo como interpersonal, mientras que las interconexiones entre comportamientos alimentarios mostraron variaciones más matizadas.
Particularmente relevante fue el hallazgo de que la conducta sedentaria y el consumo de bebidas azucaradas emergieron como nodos centrales en las redes de comportamiento, sugiriendo que intervenciones dirigidas a estos comportamientos podrían tener efectos en cascada sobre otros hábitos de salud.
Zhang et al. (2024). Examining the network dynamics of daily movement and dietary behaviors among college students. Applied Psychology: Health and Well-Being. doi: 10.1111/aphw.12631
🎯
Predictores de Ejercicio
El control conductual percibido fue el predictor más fuerte de la intención de ejercitarse tanto en personas con peso normal como con sobrepeso/obesidad, siendo más pronunciado en el grupo con exceso de peso. Esto sugiere que la percepción de autoeficacia es crucial para iniciar programas de ejercicio.
🥗
Predictores de Alimentación Saludable
Las mismas asociaciones emergieron para la predicción de intención hacia la alimentación saludable. La actitud fue también un predictor estadísticamente significativo para ambos grupos, con valores más altos en personas con peso normal, indicando que los factores cognitivos difieren según el estado ponderal.
4. Regulación Hormonal del Apetito y Ejercicio
La comprensión de cómo el ejercicio físico modula las hormonas reguladoras del apetito es fundamental para entender por qué algunas personas pierden peso con el ejercicio mientras otras no experimentan los resultados esperados. Investigaciones recientes de 2024-2025 han profundizado significativamente en estos mecanismos.
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Sistema Hormonal del Apetito: Visión General
El apetito se regula mediante un equilibrio dinámico entre hormonas orexígenas (estimulantes del apetito) como la ghrelina, y hormonas anorexígenas (supresoras del apetito) como la leptina, GLP-1, PYY e insulina. El ejercicio modula este sistema de formas complejas que varían según la intensidad, duración y tipo de actividad.
Hormona
Función
Efecto del Ejercicio Agudo
Efecto del Ejercicio Crónico
Ghrelina
Estimula el apetito («hormona del hambre»)
↓ Disminución durante ejercicio intenso
Resultados variables según población
Leptina
Suprime el apetito, aumenta gasto energético
↓ Disminución post-ejercicio
Mejora de la sensibilidad a la leptina
GLP-1
Suprime el apetito, promueve saciedad
↑ Aumento durante ejercicio
Resultados inconsistentes
PYY
Reduce ingesta alimentaria
↑ Aumento con ejercicio intenso
Evidencia limitada de efectos a largo plazo
Insulina
Regula glucosa, señala saciedad
↓ Durante ejercicio
Mejora de la sensibilidad insulínica
🔬 Meta-análisis 2025: Ghrelina y Ejercicio a Largo Plazo
Una revisión sistemática y meta-análisis publicada en Frontiers in Nutrition (enero 2025) examinó los efectos del entrenamiento de ejercicio a largo plazo (≥4 semanas) sobre la ghrelina circulante en individuos con sobrepeso y obesidad. El análisis incluyó estudios con datos de IMC y peso para explorar las relaciones entre cambios en ghrelina y composición corporal.
Los resultados revelaron que los programas de entrenamiento no afectaron significativamente los niveles totales de ghrelina, sugiriendo que el ejercicio crónico puede no alterar directamente esta hormona orexígena. Sin embargo, la relación es compleja y puede depender de otros factores como el balance energético total y la composición corporal.
Xin X, Wang H, Guo Y, Xie J (2025). Effect of long-term exercise on circulating ghrelin in overweight and obese individuals: a systematic review and meta-analysis. Front. Nutr. 12:1518143
📊 Actualización 2024: Supresión del Apetito Inducida por Ejercicio
McCarthy et al. (2024) publicaron una actualización comprehensiva sobre los mecanismos potenciales de la supresión del apetito inducida por ejercicio en Physiological Reports. Los hallazgos clave incluyen:
El lactato ha emergido como un mediador potencial clave, con estudios mostrando que concentraciones elevadas de lactato (≥2-2.5 mmol/L) se correlacionan con supresión de percepciones subjetivas de apetito
Existe un efecto dependiente de la intensidad: ejercicio de mayor intensidad produce mayor supresión del apetito
La ghrelina acilada (forma activa) disminuye consistentemente con el ejercicio, mientras que los efectos sobre PYY pueden ser menos relevantes de lo previamente asumido
Los cambios en percepciones subjetivas de apetito y la ingesta energética continúan siendo equívocos, probablemente debido a tamaños muestrales pequeños e inconsistencias metodológicas
⚡
Mecanismo del Lactato en la Supresión del Apetito
Estudios de infusión de lactato en humanos han demostrado que elevar el lactato 1.2-2.5 mmol/L (similar a ejercicio de baja intensidad) puede reducir la ingesta energética en aproximadamente 1046 kJ en una comida ad libitum y disminuir las concentraciones de ghrelina acilada. Este mecanismo proporciona una base fisiológica para entender por qué el ejercicio intenso puede temporalmente suprimir el hambre.
5. Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (RED-S)
El síndrome de Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (RED-S, por sus siglas en inglés) representa una de las manifestaciones más significativas de la compleja interrelación entre ejercicio y conducta alimentaria. Este síndrome ha sido actualizado por el Comité Olímpico Internacional (COI) en 2023, expandiendo significativamente nuestra comprensión de sus implicaciones.
🚨
¿Qué es el RED-S?
RED-S es un síndrome que ocurre cuando la ingesta energética de un atleta es insuficiente para cubrir las demandas de su entrenamiento y las funciones fisiológicas básicas del organismo. Aunque anteriormente se denominaba «Tríada de la Atleta Femenina», el término RED-S reconoce que afecta a atletas de ambos sexos y tiene consecuencias sistémicas mucho más amplias que las tres condiciones originalmente descritas.
⚕️ Consecuencias del RED-S para la Salud
Sistema endocrino: Disfunción menstrual en mujeres, hipogonadismo en hombres, alteraciones tiroideas
Sistema óseo: Disminución de densidad mineral ósea, mayor riesgo de fracturas por estrés
Sistema cardiovascular: Bradicardia, hipotensión, alteraciones del ritmo cardíaco
Sistema gastrointestinal: Enlentecimiento del vaciado gástrico, malestar digestivo
Sistema inmunológico: Mayor susceptibilidad a infecciones, recuperación prolongada de enfermedades
Rendimiento deportivo: Disminución de fuerza, coordinación, concentración y capacidad de entrenamiento
🔬 Consenso IOC 2023 sobre RED-S: Actualización Clave
El Comité Olímpico Internacional publicó su declaración de consenso actualizada sobre RED-S en 2023 (Mountjoy et al., British Journal of Sports Medicine). Esta actualización introduce la IOC REDs CAT2 (Clinical Assessment Tool Version 2), una herramienta clínica revisada para la detección, diagnóstico y estratificación del riesgo.
Los indicadores primarios incluyen: amenorrea (primaria o secundaria), trastornos de conducta alimentaria diagnosticados, y osteopenia/osteoporosis. La herramienta proporciona recomendaciones específicas para entrenamiento y competición basadas en la gravedad del síndrome.
Mountjoy M, et al. (2023). 2023 International Olympic Committee’s (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs). Br J Sports Med. 57(17):1073-1097.
✅ Indicadores Primarios de RED-S
Amenorrea primaria o secundaria
Trastorno de conducta alimentaria diagnosticado
Osteopenia u osteoporosis
Fractura por estrés de bajo impacto
Testosterona baja en hombres
Pérdida de peso significativa inexplicada
Señales de Alerta para Detección
Fatiga persistente inexplicable
Caída del cabello o cabello quebradizo
Manos y pies fríos constantemente
Infecciones recurrentes o prolongadas
Lesiones que no sanan adecuadamente
Cambios de humor o irritabilidad
Dificultad para concentrarse
📊 Prevalencia de RED-S en Atletas Universitarios (2025)
Un estudio publicado en el Journal of Eating Disorders (marzo 2025) evaluó la prevalencia de riesgo de trastornos alimentarios y baja disponibilidad energética en atletas universitarios de una universidad NCAA División 1. Los hallazgos revelaron que:
Los atletas enfrentan presiones específicas del deporte además de los factores de riesgo generales
Las altas demandas de entrenamiento combinadas con estresores académicos exacerban el riesgo
Tanto los trastornos alimentarios como la baja disponibilidad energética conducen a consecuencias agudas y potencialmente crónicas para la salud
El cribado temprano es esencial para identificar y tratar estas condiciones antes de que se desarrollen consecuencias graves
💡
Diferencia Clave: RED-S vs. Trastornos Alimentarios
Aunque existe solapamiento significativo, RED-S y los trastornos alimentarios son condiciones distintas. La baja disponibilidad energética en RED-S puede ser accidental o no intencional (por ejemplo, debido a falta de conocimiento nutricional o demandas de entrenamiento mal calculadas), mientras que los trastornos alimentarios implican una psicopatología específica. Un atleta puede tener RED-S sin trastorno alimentario, y viceversa. Los profesionales cualificados deben evaluar si ambas condiciones están presentes.
6. Ortorexia Nerviosa: La Obsesión por Comer Sano
La Ortorexia Nerviosa (ON) representa un fenómeno emergente de particular relevancia en la intersección entre ejercicio y alimentación. Se caracteriza por una obsesión patológica con la alimentación «pura» o saludable que, paradójicamente, puede conducir a consecuencias negativas para la salud física y mental.
⚠️
Definición de Ortorexia Nerviosa
La ON describe una fijación obsesiva con la alimentación saludable caracterizada por una dieta restrictiva, patrones ritualizados de alimentación, y evitación rígida de alimentos considerados «no saludables» o «impuros». Aunque no está incluida como diagnóstico formal en el DSM-5, su prevalencia y consecuencias justifican atención clínica significativa.
55.3%
Prevalencia de ON en población que ejercita (meta-análisis)
63.8%
Prevalencia en entusiastas del gimnasio
56.1%
Prevalencia en atletas de deportes sensibles al peso
40-50%
Comorbilidad con adicción al ejercicio
🔬 Meta-análisis 2023: Prevalencia de ON en Poblaciones que Ejercitan
Hafstad et al. (Journal of Eating Disorders, 2023) realizaron la primera revisión sistemática y meta-análisis centrada específicamente en la prevalencia de ON en personas que ejercitan. El análisis de 24 estudios reveló una prevalencia general del 55.3% en la población general que ejercita.
Contraintuitivamente, se esperaba que la prevalencia fuera predecible por sexo, tipo de deporte y tamaño muestral, pero no se encontraron asociaciones significativas con estas variables, sugiriendo que la ON puede afectar a diversos grupos de ejercitantes de manera similar.
Hafstad SM, Bauer J, Harris A, Pallesen S (2023). The prevalence of orthorexia in exercising populations: a systematic review and meta-analysis. J Eat Disord. 11:15
🔍 Características Distintivas de la Ortorexia
Preocupación obsesiva por la calidad nutricional de los alimentos, más que por la cantidad
Reglas alimentarias rígidas autoimpuestas basadas en percepciones exageradas de beneficios/perjuicios
Ansiedad significativa cuando no se puede acceder a alimentos considerados «puros» o «saludables»
Sentimientos de culpa intensos tras consumir alimentos considerados «no saludables»
Aislamiento social debido a las restricciones dietéticas
Tiempo excesivo dedicado a planificar, preparar y pensar sobre la alimentación
Sensación de superioridad basada en los hábitos alimentarios
📊 Estudio 2024: ON entre Entusiastas del Gimnasio, Atletas y Nutricionistas
Un estudio publicado en el International Journal of Human Movement and Sports Sciences (2024) examinó la prevalencia de ON en 154 participantes de 18-30 años categorizados como entusiastas del gimnasio, atletas de deportes sensibles al peso, y nutricionistas.
Hallazgos principales:
Prevalencia general de ON: 53.24%
Mayor prevalencia en entusiastas del gimnasio (63.8%), seguidos por atletas de deportes sensibles al peso (56.1%) y nutricionistas (40%)
Correlación negativa significativa entre puntuaciones ORTO-15 e IMC (r=-0.215), Escala de Preocupación por la Salud (r=-0.438), e Inventario de Adicción al Ejercicio (r=-0.370)
La mayor preocupación por la salud se asoció con 71.8% de probabilidad de desarrollar ON (p=0.002)
🔗 Relación entre Ortorexia y Adicción al Ejercicio
Strahler et al. (Journal of Behavioral Addictions, 2021) realizaron un meta-análisis explorando específicamente la relación entre ON y comportamientos de ejercicio (adictivos). Los resultados mostraron:
Correlación pequeña pero significativa entre ON y ejercicio general (r = 0.12, IC 95%: 0.06-0.18)
Correlación moderada entre ON y adicción al ejercicio (r = 0.29, IC 95%: 0.13-0.45)
Las diferencias de género fueron negligibles
Estos hallazgos sugieren que la alimentación ortorexica comparte varianza única y común con comportamientos de ejercicio, especialmente cuando estos alcanzan niveles adictivos.
✅
Ortorexia Saludable vs. Patológica
Investigaciones recientes distinguen entre dos componentes: Ortorexia Saludable (HeOr) – un interés no patológico en la alimentación saludable – y Ortorexia Nerviosa (OrNe) – la obsesión patológica. El modelo de dos dimensiones (Teruel Orthorexia Scale) permite diferenciar entre un interés adaptativo en la nutrición y patrones que causan deterioro y malestar significativo.
7. Alimentación Compensatoria Post-Ejercicio
Un fenómeno que puede explicar por qué algunas personas no pierden el peso esperado con programas de ejercicio es la «alimentación compensatoria» – la tendencia a consumir más alimentos o alimentos menos saludables después de ejercitarse, anulando parcial o totalmente el déficit calórico creado.
🧠
El Concepto de Compensación
La compensación alimentaria post-ejercicio puede ser fisiológica (cambios en hormonas del apetito que aumentan el hambre) o psicológica (creencias de que se ha «ganado» el derecho a comer más o menos saludablemente). Ambos mecanismos pueden operar simultáneamente y varían considerablemente entre individuos.
🔬 Escala de Alimentación Compensatoria No Saludable (CUES)
Investigadores desarrollaron y validaron una escala específica para medir las razones por las que las personas comen menos saludablemente después del ejercicio. El análisis factorial reveló cuatro factores distintos:
Recompensa por el Esfuerzo: «Me merezco esta comida porque hice ejercicio»
Permiso para Consumir: «El ejercicio me da permiso para comer lo que quiera»
Necesidad de Consumir: «Mi cuerpo necesita más calorías después de ejercitar»
Reducción del Autocontrol: «Tengo menos fuerza de voluntad después del ejercicio»
Development of a scale to measure reasons for eating less healthily after exercise: the compensatory unhealthy eating scale. Health Psychology and Behavioral Medicine, 2020.
📊 Estudios de Diario Cotidiano (2023)
Reily et al. (PLOS One, 2023) realizaron dos estudios de diario para evaluar patrones de alimentación post-ejercicio en contextos naturales durante 28 días. Hallazgos sorprendentes:
Contrario a las expectativas, las comidas post-ejercicio fueron menos propensas a ser no saludables que comidas aleatorias en días sin ejercicio (OR = 0.63, p = .011)
Los participantes consumieron proporcionalmente menos comidas no saludables en días de ejercicio vs. días sin ejercicio (b = -4.27, p = .004)
Sin embargo, los participantes sí consumieron porciones más grandes después del ejercicio comparado con comidas en días sin ejercicio (b = 0.25, p < .001)
Estos hallazgos sugieren que la compensación en la vida real puede manifestarse más en cantidad que en calidad de los alimentos.
Tipo de Compensador
Características
Implicaciones
Compensadores
Aumentan ingesta calórica post-ejercicio, califican comida como más palatable, muestran mayor «wanting» implícito
Pueden no beneficiarse del ejercicio para pérdida de peso; requieren intervención en creencias sobre alimentación
No-Compensadores
Mantienen o reducen ingesta post-ejercicio, no muestran cambios en preferencias hedónicas
Mayor probabilidad de éxito en programas de pérdida de peso basados en ejercicio
🎭
El Efecto del Encuadre del Ejercicio
Estudios experimentales muestran que cómo se percibe el ejercicio influye en la compensación alimentaria. Cuando una caminata de 30 minutos se enmarcó como «ejercicio» vs. como «actividad divertida», los participantes en la condición de «ejercicio» consumieron más calorías de alimentos hedónicos en el almuerzo posterior. Este hallazgo subraya la importancia de promover el ejercicio como una actividad placentera más que como una obligación.
8. Estrés, Ejercicio y Conducta Alimentaria Emocional
El estrés psicológico representa un modificador crucial de la relación entre ejercicio y alimentación. Comprender esta interacción triádica es esencial para desarrollar intervenciones efectivas que promuevan comportamientos saludables sostenibles.
😰
El Dilema del Estrés
El estrés tiene efectos paradójicos sobre los comportamientos de salud: mientras el ejercicio es conocido por reducir el estrés, las personas estresadas tienden a ejercitarse menos. Simultáneamente, el estrés promueve conductas alimentarias no saludables como forma de afrontamiento emocional, creando un ciclo que perpetúa tanto el sedentarismo como la alimentación problemática.
Estrés Elevado
→
↓ Ejercicio Físico
→
↑ Alimentación Emocional
→
↑ Estrés
🔬 Relación Bidireccional Estrés-Ejercicio-Alimentación (2019-2024)
Schultchen et al. (British Journal of Health Psychology, 2019) utilizaron evaluación ecológica momentánea durante 7 días para examinar las relaciones bidireccionales entre estrés, afecto y comportamientos de salud en estudiantes universitarios.
Hallazgos clave:
Mayor estrés y afecto negativo predijeron reducción en la actividad física posterior
Mayor actividad física se asoció con menos estrés y afecto negativo subsiguiente
Sorprendentemente, no se encontraron efectos significativos del estrés/afecto sobre la alimentación saludable ni viceversa a nivel momentáneo
Esto sugiere que el ejercicio puede ser más sensible a las fluctuaciones emocionales que la alimentación en contextos cotidianos
Schultchen D, et al. (2019). Bidirectional relationship of stress and affect with physical activity and healthy eating. British Journal of Health Psychology, 24(2):315-333.
😔 Respuestas al Estrés que Disminuyen Ejercicio
Falta de tiempo percibida
Fatiga y agotamiento mental
Reducción de recursos de autorregulación
Preferencia por actividades menos demandantes
Aumento de conducta sedentaria
Menor motivación y energía percibida
🍕 Respuestas Alimentarias al Estrés
Alimentación emocional (comer para aliviar emociones negativas)
Preferencia por alimentos altamente palatables/calóricos
Saltarse comidas o comer de forma irregular
Aumento de consumo de alcohol
Reducción de consumo de frutas y verduras
Pérdida de señales internas de hambre/saciedad
📊 Actividad Física y Salud Mental en Estudiantes Universitarios (2024)
Liu et al. (Frontiers in Psychology, 2024) examinaron los efectos de la actividad física sobre depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios, investigando el rol mediador de la resiliencia psicológica y los estilos de afrontamiento.
El modelo de mediación en cadena reveló que la actividad física reduce las emociones negativas a través de dos vías:
Vía directa: El ejercicio mejora el estado de ánimo y las funciones cognitivas inmediatamente
Vía indirecta: El ejercicio aumenta la resiliencia psicológica, que a su vez promueve estilos de afrontamiento más adaptativos, reduciendo finalmente las emociones negativas
Las implicaciones prácticas incluyen promover estilos de vida activos y desarrollar resiliencia mental como estrategias complementarias para manejar el estrés universitario.
💡
Rompiendo el Ciclo Negativo
La evidencia sugiere que «romper el ciclo» de inactividad-estrés-alimentación no saludable puede lograrse más efectivamente promoviendo actividad física moderada (no necesariamente ejercicio intenso) especialmente cuando el estrés/afecto negativo es alto. Actividades simples como caminar o subir escaleras pueden ser suficientes para mejorar el estado de ánimo y potencialmente interrumpir patrones de alimentación emocional.
9. Dieta Mediterránea y Rendimiento Deportivo
La dieta mediterránea (DM) ha emergido como un patrón alimentario de particular interés para atletas debido a sus bien documentados beneficios para la salud y su potencial para optimizar el rendimiento deportivo. Revisiones sistemáticas recientes de 2024-2025 han examinado específicamente esta relación.
🍽️ Características de la Dieta Mediterránea
La DM tradicional se caracteriza por:
Alta ingesta de: Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva
Consumo moderado de: Pescado, mariscos, aves, productos lácteos, vino tinto
Baja ingesta de: Carnes rojas, alimentos procesados, dulces, bebidas azucaradas
Beneficios documentados: Reducción de riesgo cardiovascular, anti-inflamatorio, antioxidante, neuroprotector
🔬 Revisión Sistemática y Meta-análisis 2025
Fiorini et al. (Nutrition, Metabolism & Cardiovascular Diseases, 2025) realizaron la primera revisión sistemática y meta-análisis específicamente sobre dieta mediterránea y rendimiento atlético en atletas de élite y competitivos.
Metodología: Búsqueda en PubMed/Medline, Scopus, Web of Science y Cochrane Library hasta octubre 2024. Se incluyeron atletas adultos competitivos/élite que entrenaban ≥6h/semana.
Resultados: 9 estudios incluidos (192 participantes, principalmente hombres), 5 con diseño transversal. Los hallazgos sugieren una influencia general positiva de la DM sobre el rendimiento atlético. Sin embargo, el análisis cuantitativo no confirmó estos resultados de manera concluyente, probablemente debido al número limitado de estudios, su heterogeneidad y calidad baja-moderada.
Fiorini S, et al. (2025). Mediterranean Diet and athletic performance in elite and competitive athletes: a systematic review and meta-analysis. Nutr Metab Cardiovasc Dis.
Aspecto
Evidencia para Atletas
Nivel de Evidencia
Composición corporal
Potencial para mantener/mejorar masa libre de grasa y masa muscular esquelética
Moderado
Recuperación
Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes pueden acelerar recuperación
Moderado
Resistencia
Algunos estudios reportan beneficios para deportes de resistencia
Bajo-Moderado
Fuerza/Potencia
Asociación con mejoras en potencia y resistencia muscular
Limitado
Función cognitiva
Beneficios documentados en población general, menos estudiado en atletas
Moderado (extrapolado)
📊 Adherencia a DM en Futbolistas Semiprofesionales (2024)
Modena et al. (Frontiers in Nutrition, 2024) investigaron la ingesta de energía y nutrientes y la adherencia a la DM en futbolistas femeninas semiprofesionales durante la temporada competitiva.
Hallazgos:
74% de las atletas mostraron adherencia a la DM
Sin embargo, solo el 13% consumía frutas, 8.7% legumbres y 13% pescado con frecuencia consistente con el patrón mediterráneo
Alta adherencia se asoció con ingesta adecuada de fibra (30.8 vs 21.4 g/día) y menor porcentaje de energía de grasas saturadas (9.5% vs 12.5%)
Estos resultados sugieren que incluso atletas con «adherencia» a la DM pueden beneficiarse de educación nutricional específica para optimizar ciertos componentes del patrón dietético.
🏅
Adaptación de la DM para Atletas
La DM tradicional puede requerir modificaciones para satisfacer las demandas específicas de atletas, particularmente en cuanto a ingesta de carbohidratos y proteínas. Los principios clave de la DM (énfasis en alimentos integrales, grasas saludables, antioxidantes) pueden mantenerse mientras se ajustan las cantidades según las fases de entrenamiento, tipo de deporte, y objetivos individuales de composición corporal y rendimiento.
10. Recomendaciones Prácticas Basadas en Evidencia
Integrando la evidencia científica revisada, a continuación se presentan recomendaciones prácticas para optimizar la relación entre ejercicio y alimentación saludable.
Para Personas con Peso Normal
Fortalecer la actitud positiva hacia la relación ejercicio-alimentación. La evidencia muestra que quienes ya tienen una actitud favorable tienen mayor probabilidad de mantener ambos comportamientos. Enfocarse en los beneficios percibidos más allá de la pérdida de peso: energía, bienestar mental, calidad de sueño.
Para Personas con Sobrepeso/Obesidad
Trabajar específicamente en desarrollar la intención de ejercitarse y comer saludablemente. Las intervenciones deben abordar las barreras percibidas y aumentar el control conductual percibido. Considerar que este grupo puede no responder a los mismos predictores que personas con peso normal.
Para Atletas y Ejercitantes Regulares
Monitorear señales de RED-S y ortorexia. Estar atento a fatiga inexplicable, cambios menstruales, fracturas por estrés, preocupación excesiva por la «pureza» de los alimentos. Asegurar que la ingesta energética sea suficiente para las demandas del entrenamiento.
Para Gestión del Estrés
Promover actividad física moderada como estrategia de afrontamiento. Cuando el estrés es alto, priorizar cualquier movimiento sobre la perfección. Reconocer que el ejercicio puede ser más efectivo para manejar el estrés que intentar controlar la alimentación directamente.
Para Evitar Compensación Alimentaria
Enmarcar el ejercicio como placentero, no como castigo. Evitar pensar en términos de «quemar calorías» o «ganar» comida. Practicar alimentación intuitiva y mantener patrones regulares de comidas independientemente del ejercicio realizado.
✅ Señales de una Relación Saludable Ejercicio-Alimentación
Disfruta del ejercicio sin usarlo como «permiso» para comer
Come basándose en hambre/saciedad, no en ejercicio realizado
Tiene flexibilidad con tipos de alimentos y cantidades
No experimenta culpa intensa por comidas o falta de ejercicio
El ejercicio no interfiere con vida social/laboral
Puede descansar sin ansiedad cuando está lesionado o enfermo
Señales de Alerta que Requieren Atención
Ejercicio compulsivo incluso cuando está lesionado o enfermo
Ansiedad severa si no puede ejercitarse
Restricción alimentaria severa basada en ejercicio
Preocupación obsesiva por «pureza» de alimentos
Aislamiento social por rutinas de ejercicio/alimentación
Cambios menstruales o pérdida de cabello inexplicados
🎯
Principio Integrador: Enfoque en Bienestar, No Solo Peso
La evidencia consistentemente muestra que enfocar las intervenciones en bienestar general, disfrute del movimiento, y alimentación flexible produce mejores resultados a largo plazo que el enfoque exclusivo en pérdida de peso. Tanto el ejercicio como la alimentación saludable deben percibirse como comportamientos que mejoran la calidad de vida, no como medios para un fin estético.
11. Conclusiones y Direcciones Futuras
📌 Conclusiones Principales
La relación ejercicio-alimentación es bidireccional y compleja: El ejercicio influye en la conducta alimentaria a través de mecanismos hormonales, psicológicos y conductuales, mientras que los patrones alimentarios afectan la capacidad y motivación para ejercitarse.
La intención y la actitud son predictores clave: Consistente con la Teoría de la Conducta Planificada, quienes tienen intención y actitud positiva hacia combinar ejercicio y alimentación saludable tienen mayor probabilidad de lograrlo. Las intervenciones deben abordar estos factores cognitivos.
Las personas con obesidad requieren enfoques diferenciados: La relación entre variables de TPB y conductas de salud difiere según el estado ponderal. Los programas para personas con obesidad deben trabajar específicamente en desarrollar intención y actitud, no asumir que responderán igual que personas con peso normal.
El ejercicio modula hormonas del apetito de formas complejas: El ejercicio intenso puede suprimir temporalmente el apetito (vía reducción de ghrelina y aumento de GLP-1), pero estos efectos agudos no siempre se traducen en cambios a largo plazo en la ingesta energética.
RED-S y ortorexia representan extremos patológicos: Tanto la deficiencia energética en atletas como la obsesión por comer «sano» son manifestaciones de relaciones disfuncionales ejercicio-alimentación que requieren atención clínica especializada.
El estrés es un modificador crítico: El estrés tiende a reducir el ejercicio y promover alimentación emocional, creando ciclos negativos. La actividad física moderada puede ser una estrategia efectiva para romper estos ciclos.
La compensación alimentaria varía entre individuos: No todas las personas compensan de la misma manera después del ejercicio. Identificar «compensadores» puede ayudar a personalizar intervenciones para pérdida de peso.
La dieta mediterránea es prometedora para atletas: Aunque la evidencia específica para rendimiento deportivo es aún limitada, los principios de la DM (alimentos integrales, grasas saludables, antioxidantes) proporcionan un marco útil para la nutrición deportiva.
🔮 Direcciones para Investigación Futura
La literatura identifica varias áreas que requieren mayor investigación:
Estudios longitudinales con medidas objetivas: Superar las limitaciones de estudios transversales y autoinformes mediante seguimiento prolongado con dispositivos de monitoreo de actividad y registros alimentarios validados.
Heterogeneidad poblacional: Investigar cómo la relación ejercicio-alimentación varía según edad, sexo, etnicidad, contexto cultural, y tipo de deporte.
Mecanismos de compensación: Comprender mejor por qué algunas personas compensan después del ejercicio y otras no, identificando biomarcadores y factores psicológicos predictivos.
Intervenciones integradas: Desarrollar y evaluar programas que aborden simultáneamente ejercicio y alimentación, considerando su interacción más que tratarlos como comportamientos independientes.
Tecnología y personalización: Explorar el uso de aplicaciones, wearables y retroalimentación personalizada para optimizar la relación ejercicio-alimentación de forma individualizada.
Vídeo Recomendado: Alimentación en el Deportista – Dr. Antonio Escribano
📚 Recursos Complementarios
🏃
Psicología del Deporte
Aspectos psicológicos del rendimiento deportivo y la motivación para el ejercicio
🍎
Nutrición y Salud
Fundamentos de alimentación saludable y su impacto en el bienestar
🧠
Trastornos Alimentarios
Comprensión de las alteraciones de la conducta alimentaria y su tratamiento
⚖️
Obesidad y Sobrepeso
Abordaje integral del exceso de peso desde perspectivas múltiples
📖 Referencias Bibliográficas
World Health Organization (2025). Obesity and overweight fact sheet. WHO Global Health Observatory.
World Obesity Federation (2024). World Obesity Atlas 2024. London: World Obesity Federation.
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Fiorini S, et al. (2025). Mediterranean Diet and athletic performance in elite and competitive athletes: a systematic review and meta-analysis. Nutr Metab Cardiovasc Dis.
Mantzioris E, Villani A, Forsyth A (2024). The Relationship Between the Mediterranean Dietary Pattern and Exercise and Sport Performance—A Scoping Review. Nutrients, 16(24):4259.
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Nota del Autor
Este artículo ha sido actualizado con literatura científica de 2024-2025, expandiendo significativamente el contenido original basado en el estudio de la University of Thessaly y University of Jyväskylä. La investigación en este campo continúa evolucionando, y las recomendaciones deben ser individualizadas considerando las características y circunstancias únicas de cada persona.
Uno de los problemas de salud más importantes de los últimos años en determinados países desarrollado es el aumento de los casos de obesidad.
Pensamiento obesdidad
Aunque han sido muchos los factores que se han considerado como los causantes del sobrepeso que lleva a la obesidad.
Si bien con anterioridad el único índice que se tenía para saber si la persona sufría de obesidad era el peso, con posterioridad se incorporó la evaluación de la altura, surgiendo así lo que se conoce como Índice de Masa Corporal (I.M.C.) que se calcula dividiendo el peso por la altura. El I.M.C. ofrece un porcentaje, el cual si es por debajo del 18% se considera desnutrición y por encima del 25% sobrepeso.
Aunque el I.M.c. está ampliamente aceptado, hoy en día los médicos cuentan con índices más exactos que tienen en cuenta también el género de la persona, e incluso su edad, con lo que establecer más correctamente si se está ante una persona obesa o no, a la vez que ofrece información sobre el porcentaje de la grasa acumulada en exceso.
La mala alimentación es una de las principales causas de la acumulación excesiva de grasa, y eso a pesar de la una mayor variedad de alimentos que permiten llevar sin mayores costes una dieta equilibrada. A pesar de lo cual el número de obsesos entre los países desarrollados sigue creciendo, habiéndose observado que empieza a afectar a edades cada vez más tempranas, pudiendo encontrarse niños obesos que van a arrastrar problemas de salud asociados durante toda su vida.
Ya que la acumulación de grasa en sí tiene escasas consecuencias, pero el exceso tiene asociado la presencia de múltiples enfermedades que se incrementan a medida que lo hace el sobrepeso, y que en muchos casos se recupera la persona cuando pierde esos kilos de más.
Muchas son las creencias al respecto, desde aquellos que piensan que es algo genético y que no se puede hacer nada, otros que afirman «haber probado de todo para bajar» sin haber conseguido anda, pensamientos que limitan la capacidad de la persona de poner en manos de un profesional de la salud especializado, pero ¿Puede el pensamiento controlar la obesidad?
Controlar la obesidad
Esto es precisamente lo que trata de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) cuyos resultados han sido recientemente publicados en el 2014 en la revista científica The Journal of Social Psychology.
El objetivo de este estudio es determinar si las creencias de las personas sobre las posibilidades o no de baja peso van a influir en la realidad de conseguirlo.
En este estudio han participado ciento noventa y tres adultos reclutados a través de Internet, con edades comprendidas entre los 18 a 65 años, de los cuales 124 eran mujeres, con un índice de peso corporal medio de 25, lo que supone que se encuentra en el inicio de la obesidad.
A los participantes se les distribuyó entre cuatro variables en donde leían sobre un obeso que intentaba perder peso, en situaciones en que lo atribuía a sí mismo o al exterior.
Se registró y analizó la respuesta de todos los participantes según su condición experimental, opinando sobre el texto que les había correspondido en una escala de afectividad de -7 a +7 siendo la valoración más baja la correspondiente a fuertemente en desacuerdo y la más alta, fuertemente de acuerdo.
Los resultados indican que aquellos obesos que leyeron un texto donde la persona se esforzaba por bajar su peso fueron mejor valorados que aquellos que leyeron un texto donde se explicaban los efectos negativos de la obesidad.
Estos resultados va en la línea de recientes estudios que indican que entre los obesos se valora más a aquellos que consiguen con su esfuerzo bajar que aquellos que lo logran con una intervención externa como es la crujía.
Por lo que los autores concluyen que el estigma que sufren las personas obesas no desaparecen cuando estas pierden peso, si los demás saben que lo han hecho empleado para ello métodos externos, que no requieren de ningún tipo de esfuerzo por su parte; en cambio cuando la persona se ha esforzado existe un gran consideración social por haber podido conseguir superar su problema de sobrepeso con sus propios medios y esfuerzo.
Esto es así probablemente por que los propios participantes, que tienen una media de sobrepeso han tenido la experiencia de querer perder peso y saben lo que cuesta bajarlos, tanto con lo que respecta al ejercicio físico como a llegar una dieta saludable con lo que corregir los desajustes que le llevaron a la persona al sobrepeso.
Lo que no hace si no exponer la idea errónea que se puede tener de que uno pesa «lo que quiere», sin tener en cuenta que existen otros muchos factores de origen genético e incluso farmacológicos o médicos que puede estar influyendo en el mantenimiento y aumento del peso por parte de la persona, y no ser ella la responsable de bajarlo.
Por lo que sería bueno y conveniente trabajar con estas ideas entre aquellas personas que por su condición no puedan perder peso, para que no se sientan mal por ello.
Y para aquellos que quieran y puedan hacerlo, recordarles que el esfuerzo es una vía válida para que aparte de perder peso se sientan satisfechos consigo mismo por conseguir sus propias metas personales tan importantes como es la de recuperar la salud.
A pesar de los resultados, el haber empleado personas por Internet en vez en presencial, además la selección de los participantes con un rango tan amplio de edad no permite conocer si estos resultados cambian o se mantienen durante el tiempo. Igualmente el número de participantes y el origen de los mismos, el 81% caucásico, hace que se requiera de nueva investigación para poder dar por válido los resultados.
Los deportistas están expuestos a mucha presión, tanto a la hora de entrenarse como por el logro de éxito deportivos, pero algunos sufren Trastornos Alimentarios.
Alimentacion deportista
La conducta del Trastornos Alimentarios se puede presentar de distinta manera, tanto como bulimia, anorexia o vigorexia, presentando cada uno de ellos características diferentes, aunque igual de perjudicial para la salud, debido a que en todos los casos se producen desajustes alimenticios que van a tener su reflejo en un perjuicio sobre la salud, que si no se trata a tiempo en algunos casos puede poner incluso en riesgo la vida de quien lo padece.
Muchas son las teorías que han surgido alrededor del Trastornos Alimentarios, tanto sobre su origen como en su mantenimiento, pero todavía no se ha llegado a ninguna conclusión sobre el mismo, siendo además de difícil tratamiento, ya que la persona que lo sufre suele negar la realidad de su problema, y entender que aquello que hace es parte de su modo de vida, incluso es algo buscado.
Es por ello que a la hora de tratar a estos pacientes lo primero que hay que «luchar» es contra esas ideas erróneas sobre la salud, la alimentación, y el poder que ellos creen tener en su vida, para que una vez rota esta, se puede reeducar en hábitos adecuados que ayuden poco a poco a recuperar de las carencias alimenticias que han sufrido.
Aunque cuando uno piensa en persona afectadas por este tipo de trastorno, lo suele hacer con respecto a personas en algunos casos solitarias, o que se rigen por los cánones sociales de belleza al que se ven expuestos por la televisión o las revista, pero ¿Están expuestos los deportistas a Trastornos Alimentarios?
https://youtu.be/4atAvSJotUQ
Deportista trastorno
Esto es lo que trata de averiguarse desde la Universidad Federal de Juiz de Fora junto con la Universidad São Paulo, cuyos resultados han sido publicado recientemente en la revista científica Paidéia.
En el mismo participaron 580 adolescentes, de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 10 a 19 años de edad, que practicaban deporte regularmente al estar inscritos en alguno de los cinco clubes deportivos de donde se extrajeron los mismos, entre los cuales practicaban campo a través, baloncesto, fútbol, esgrima, gimnasia artística, balonmano, judo, natación, waterpolo y voleibol entre otros.
A todos ellos se les pasaron tres cuestionarios estandarizados diferentes, uno para evaluar el riesgo de sufrir un Trastornos Alimentarios denominado Questionnaire Eating Attitudes Test (EAT-26), otro para evaluar la satisfacción con su propio cuerpo Body Shape Questionnaire (BSQ) y por último, uno que evalúa el compromiso psicológico con el deporte Commitment Exercise Scale (CES). A lo anterior se incorporaron las medidas de peso y altura, además de el porcentaje de grasa corporal. Se incluyeron también datos demográficos y económicos de los participantes.
Los resultados muestran un porcentaje de sufrir Trastornos Alimentarios del 18% en chicas y del 14% en chicos, igualmente existe diferencias en cuanto a la satisfacción con el propio cuerpo, siendo la insatisfacción del 14% en chicos mientas que en chicas alcanza el 38%.
Deportista anorexia
A pesar de contar con datos de chicos y chicas, el estudio no ha realizado un análisis comparativo entre ambos para comprobar si los resultados anteriores eran significativamente diferentes ente ellos o no.
El estudio no incluye a un grupo control con el que comparar si los resultados son elevados o igual al obtenido entre la población que no practica deportes de forma regular. Aún y con eso se precisaría de comparar los resultados con los de otras poblaciones para poder concluir si los deportistas están más expuestos a sufrir Trastornos Alimentarios o no.
Uno de los grandes «males» de nuestra sociedad son los trastornos de la alimentación que provocan anorexia, bulimia u obesidad, ¿Pero cuándo se empieza a formar?
Anorexia infancia
Algunos autores atribuyen que es la consecuencia «lógica» de un exceso de disponibilidad de la alimentación, en referencia a la obesidad, no siendo tan fácil de explicarse por los mismos motivos en el caso de la anorexia o la bulimia, ya que a pesar de la disponibilidad la persona se niega a comer o a engordar.
En estos casos los autores optan más por la presión social y los cánones de belleza autoimpuestos como el origen de estos trastornos, pero ¿Cuándo se inician?
En países del «primer mundo» se ha observado cómo cada vez se producen estos trastornos de la conducta alimenticia a edades más tempranas, llegándose a considerar en alguno de ellos, la obesidad infantil un problema de salud nacional; en cambio la anorexia o la bulimia parece estar más relacionado con la pre-adolescencia y la adolescencia.
Pero no hay que olvidar las graves consecuencias que sobre la salud va a tener el haber sufrido alguno de estos trastornos, así la obesidad infantil puede provocar problemas físicos de huesos, articulaciones, dificultad para respirar, problemas cutáneos o diabetes; en el caso de la bulimia o la anorexia, alteraciones cardiovasculares, gastrointestinales, debilitamiento óseo, alteraciones hormonales y hasta amenorrea (pérdida de la menstruación en mujeres), sabiendo además que en los casos más graves puede llevar al niño o al joven al ingreso hospitalario de urgencias. Además el padecer uno de estos trastornos de la conducta alimenticia puede además tener consecuencias negativas como una baja autoestima, al sufrir el aislamiento y la discriminación por parte de sus iguales, ¿Pero se puede hacer algo para prevenirlo o evitarlo?
Bulimia en infancia
Es lo que trata de averiguarse desde la Universidad de Leuven (Bélgica) recientemente publicado en la revista científica Frontiers in Psychology.
En el estudio participaron 183 pequeños entre los 7 y 12 años, de los cuales el 49% eran niñas. A la mitad de los participantes, se les pasó por la condición de pre-exposición a la alimentación disponible, mientras que a la otra mitad no se les hizo nada, grupo control.
La fase de pre-exposición consistió en que formasen palabras de dulces, a la vez que los tenían disponibles para su consumo, pero el experimentador estaba presente, por lo que ninguno de ellos comieron.
Con posterioridad se realizó una fase de prueba donde se les dejaba a los pequeños comer lo que quisieran, mientras se les pedía que evaluasen tres características de los mismos.
Los resultados informan que los niños que han sido pre-expuestos a la tentación de comer dulces en la fase de prueba muestran mayor autocontrol y comen menos dulces que los del grupo control.
El estudio que se basaba en investigaciones previas que indicaban que los niños/as que habían sido pre-exposición a la comida, como forma de «educar» el auto-control.
Anorexia y bulimia infancia
Uno de los resultados más notables a la vez que desconcertantes, es que el efecto de pre-exposición fue válido únicamente entre los niños, no existiendo diferencias en cuanto al número de dulces consumidos entre el grupo de pre-exposición y control en el caso de las niñas.
Aunque el objetivo del estudio no es de índole clínico, los resultados abren una puerta para incorporarlo en la prevención de trastornos de la alimentación como la obesidad, quedando fuera de sus resultados los casos de anorexia o bulimia que no se regirían por la disponibilidad de la alimentación tal y como se comentó en la introducción del estudio. Igualmente quedan fuera del estudio la aproximación que indica que entre las principales causas de la obesidad infantil se encuentra en el sedentarismo y la falta de actividad físicas desde pequeño, lo que hace que no se «queme» lo que se come.