¿Tienen lo jóvenes dificultades a soportar el dolor crónico?

Una de las situaciones más difíciles de aceptar por parte de los jóvenes es el afrontar el dolor crónico, sobre todo cuando este es invalidante para la vida.

El dolor es una señal que recibe el organismo indicando de que algo no va bien, un proceso de información útil y necesario que proviene tanto del exterior, cuando nos quemamos o pinchamos, o del interior, aunque existen menos neuronas encargadas de este procesamiento.
El problema es cuando se produce el dolor se vuelve crónico, esto es, que el dolor no cesa, la experiencia deja de ser útil y necesario a ser un inconveniente para el desarrollo del día a día.
Aunque uno puede pensar que el dolor crónico está más relacionado con las personas mayores, donde el organismo está más desgastado, pero este también se produce en épocas tempranas, sobre todo si se produce un accidente.
Uno de los problemas más importantes del dolor crónico es el tratamiento, ya que los fármacos tienen un efecto limitado, ya que una de las cualidades del dolor crónico es que produce hipersensibilidad, por lo que a pesar de estar mitigado, se seguirá sintiendo igual o más que antes.
Además los medicamentos contra el dolor como los opiáceos provocan habituación, es decir, para obtener los mismos efectos positivos hay que ir subiendo la dosis poco a poco, e incluso en algunos casos se puede producir adicción a estos medicamentos, es por ello que por seguridad el tratamiento o la terapia que se reciba para combatir el dolor debe de estar supervisado por un profesional de la salud, entonces ¿Tienen lo jóvenes dificultades a soportar el dolor crónico?



Esto es precisamente lo que trata de resolver la investigación planteada desde la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, la Universidad Médica de Wisconsin, y el Hospital de Niños de Wisconsin (USA) recientemente publicado en Universal Journal of Psychology.
En el estudio han participado 12 adolescentes entre 12 a 17 años, que sufren dolor crónico entre 1 a 60 meses.
De todos los jóvenes se extrajo información sobre su salud física, procedente de su historial médico, y psicológica, para lo cual se realizo una entrevista personalizada, así como de los niveles de dolor que soportaba el adolescente para lo que se evaluó la atención consciente, así como las creencias y expectativas tanto de los jóvenes como de sus familiares, así como la satisfacción percibida con los diversos tratamientos por los que debía de pasar el joven, incluyendo la evaluación a través de cuestionario estandarizado denominado Consensual Qualitative Research (CQR).
Los resultados muestran que existe una gran variabilidad en la forma de sentir y percibir tanto el dolor como la eficacia del tratamiento, dado también por la gran variabilidad de casos clínicos incluidos.
Los jóvenes mostraron disparidad con respecto a al información recibida sobre el dolor y sobre el cambiante tratamiento del mismo, estando especialmente descontentos con la gestión de los medicamentos, que tenían que variar cada cierto tiempo sin comprender los motivos de aquello.
Aunque son pocos los participantes la información proporcionado por esto es fundamental para comprender cómo viven la situación que tienen que afrontar el dolor crónico y cómo la viven, de forma que se pueda integrar en las terapias para trabajar precisamente esas percepciones que han quedado infravaloradas por los jóvenes. De forma que aumente la percepción de eficacia del manejo del dolor mediante la terapia oportuna.
El estudio a pesar de ser claro en sus resultados, es bastante limitado en cuanto a número de participantes, pero destaca sobre todo que se precisa de un buen nivel de información sobre lo que está viviendo, por qué lo tiene que hacer, y cuál es el nivel de eficacia previsto con esos medicamentos, haciendo así partícipe al joven de su recuperación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *