¿Son los ancianos más propensos a tener falsos recuerdos?

Aspecto que en cualquier otra situación no sería nada más que algo anecdótico, pero es muy grave cuando del testimonio de una persona depende que al acusado le puedan meter o no en prisión.

Es cierto que son muchas las circunstancias que pueden influir en un testigo, tanto del momento en que experimentó y vivió aquel hecho, como cuando lo recupera. Tal es así, que dependiendo de las preguntas que se le haga a la persona, se puede estar incidiendo sobre unos detalles y no sobre otros, e incluso se puede conseguir que dude de sí mismo. Pero lo más frustrante para la policía como para los abogados es cuando alguien dice estar totalmente seguro de lo sucedido y de la persona que lo ha perpetrado, y luego resulta que no es cierto, a esto se le denomina falso recuerdo. Hay que excluir de este concepto la intención consciente de engañar y manipular la respuesta en busca de algún beneficio personal o incluso hacer algún mal a otra persona, en esos casos se habla de engaño o simulación, pero no de falso recuerdo. Aunque actualmente existen muchos medios mecánicos que pueden registrar los eventos delictivos, ya sean cámaras de videovigilancia o los propios móviles de los presentes. El papel del testigo sigue siendo fundamental para determinar quién ha estado implicado en el hecho delictivo. Rubio, moreno, alto, bajo, con pecas, con cicatriz, son muchos de los detalles que se les pregunta a los testigos para poder establecer primeramente el perfil del delincuente a buscar por parte de las fuerzas de seguridad, y con posterioridad se les suele pasar por una rueda de reconocimiento, donde se les presenta varias personas con características parecidas a las descritas, para que el testigo sea el que indique y señale cuál de todos ellos es el culpable. Aspectos que siguen siendo necesario cuando no se cuenta con otras pruebas materiales como el ADN en el escenario del crimen. Pero ¿hasta qué punto es fiable el testimonio expresado?, como se ha indicado con anterioridad muchas son las circunstancias que pueden cambiar el recuerdo, entre ellos también influye la edad de testigo, considerándose como más fiable aquellos de más edad, pero ¿Son los ancianos más propensos a tener falsos recuerdos?



Esto es precisamente lo que se trata de investigar desde la Universidad de Edimburgo (Inglaterra) publicado recientemente en la revista científica Frontier in Aging Neuroscience. Si se le está dando mayor peso a la persona de más edad como testigos fiables frente a los jóvenes, hay que explorar la posibilidad de ver si estos sufren o no más casos de falsos recuerdos. Se realizaron dos experimentos, en el primero participaron 48 personas, la mitad jóvenes con media de 20 años y la otra mitad mayores con una media de 70 años; en el segundo participaron 52 personas la mitad jóvenes de 21 años de edad media y la otra mayor de 69 años de edad media. En total participaron 60 mujeres y 40 hombres en el estudio. En el primer experimento se les pedía a los participasen que vienen unas imágenes y al final de la prueba tratasen de identificar si habían sido presentado con anterioridad o no. En la segunda prueba la tarea era la misma pero se pedía que identificasen uno semejante al presentado durante la fase de prueba. Igualmente se manipuló la cualidad de las imágenes si estas eran imágenes reconocibles o abstractas. Los resultados informan que en ambos casos los jóvenes son más diestros en identificar correctamente los estímulos previamente presentados, con independencia de si eran abstractos o no. En cambio los mayores cuando los estímulos eran abstractos tenían mayores dificultades en el reconocimiento aumentando el número de falsos recuerdos sobre lo visionado durante la prueba. Tal y como concluyen los autores del estudio, hay que tener en consideración las conclusiones alcanzadas sobre todo a la hora de entender como más fiable a los mayores frente a los jóvenes, ya que estos últimos a pesar de que puedan fijarse en menos detalles, también tienen menos casos de falsos recuerdos.

Hay que tener en cuenta que el número de participantes es escaso para poder concluir al respecto, igualmente el comparar poblaciones tan extremas, no permite comprobar si existe un progresivo aumento de los falsos recuerdos a medida que nos vamos haciendo mayor, o este está asociado a las limitaciones perceptivas y cognitivas asociadas a la edad, por lo que se requeriría de un nuevo grupo de edad intermedio entre los 35 a 40 años, para comprobarlo. Igualmente entre las limitaciones del estudio está en los estímulos empleados, propio de los laboratorio de investigación, pero que tienen poco que ver con la realidad de la calle, de ahí que requiera de nueva investigación para comprobar si en el ámbito policial se mantienen esas diferencias entre jóvenes y mayores.

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