¿Sabes que el ejercicio físico ayuda al cerebro?

Seguro que habrás escuchado esa expresión de “mens sana in corpore sane”, que viene a significar que para tener una adecuada salud mental también hay que cuidar el físico, un conocimiento antiguo que en ocasiones no se tiene demasiado en cuenta.
¿Realiza ejercicio diariamente?, ¿Qué tipo de ejercicio realiza?, ¿Cuántas horas dedica usted al ejercicio?, son cuestiones habituales que le puede hacer un encuestador por la calle a la hora de querer conocer los hábitos saludables de la población, y pocas veces recibe una respuesta “adecuada”, ya sea por el tipo de vida sedentario que llevamos, o simplemente porque “no tenemos tiempo”.
Está claro de los muchos beneficios del ejercicio, ya sea en la oxigenación del organismo, además de ayudarle a tonificar y mantener una adecuada flexibilidad, pero ¿realmente el ejercicio ayuda al cerebro?

Esto es lo que ha tratado de resolverse mediante una investigación realizada desde el Hospital Punan Shanghai; la Universidad del Deporte de Shanghai y la Universidad del Deporte de Tianjin (China) cuyos resultados han sido publicados en febrero del 2019 en la revista científica Plos One.
En el estudio participaron cuarenta y seis adolescentes varones, con edades comprendidas entre los 19 a 22 años, veintiuno de ellos eran profesionales del baloncesto, que se entrenaban de promedio seis horas al día, durante cinco días a la semana, y el resto eran estudiantes universitarios que no practicaban habitualmente, que ningún deporte actuarían como sujetos control.
A todos ellos se les realizó un análisis mediante tensor de difusión donde se obtiene la densidad de la sustancia blanca la cual permite la interconectividad entre áreas, regiones y hemisferios.
Los resultados de la comparación entre los deportistas y los no deportistas, muestra que los expertos tienen rutas más cortas entre regiones, lo que les facilita ser más eficaces en sus ejecuciones, mostrando circuitos especialmente optimizados para la atención y el procesamiento visual.
Aspectos fundamentales en este deporte, donde no sólo consiste en tirar a canasta, para lo cual hay que “ver bien” la canasta, si no que en un partido la mayoría del tiempo se emplea en pasar o quitar el balón del contrario, por lo que hay que estar atento a las señales, ver las trayectorias de los balones para interceptarlos…

El resultado anterior se relaciona significativamente con el número de años de entrenamiento, así a más años de entrenamiento, mayor rendimiento a nivel cerebral.
Entre las limitaciones comentar que únicamente se ha tenido en cuenta a varones como población objeto de estudio, por lo que los resultados no se pueden extrapolar a las mujeres; igualmente la selección de un único deporte, en el caso del baloncesto ha permitido comprobar la importancia de habilidades optimizadas como la atención y la capacidad visual, pero se precisa de nueva investigación para comprobar qué otras capacidades podrían estar implicadas en otros deportes.
Por tanto, y sin llegar a la necesidad de ser un deportista profesional, sí cabe afirmar que la práctica diaria de deporte, aunque sea moderado va a ayudar a nuestro cerebro a optimizar diversos procesos, en función del deporte seleccionado.