Las tres fases clínicas del dengue: de la fiebre al riesgo crítico
El dengue no es una enfermedad de curso lineal. Su evolución pasa por tres fases clínicas bien definidas, cada una con síntomas, riesgos y necesidades de atención distintas. Conocerlas no solo permite mejorar el diagnóstico y tratamiento, sino también entender en qué momento pueden aparecer complicaciones neurológicas, psicológicas y cognitivas.
Fase 1: Fase febril
Características
Comienza de forma súbita, con fiebre alta (39–40°C) que suele durar de 2 a 7 días. Se acompaña de dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, fatiga extrema y, en algunos casos, erupción cutánea.
Riesgos principales
- Deshidratación por fiebre y sudoración.
- Confusión con otras enfermedades (gripe, COVID-19, chikungunya).
- Inicio de molestias gastrointestinales que pueden indicar complicaciones.
Nota neuropsicológica: La fiebre alta y la inflamación sistémica pueden provocar somnolencia, irritabilidad y dificultad para concentrarse, síntomas que a veces persisten días después de que la fiebre baje.
Fase 2: Fase crítica
Características
Se produce alrededor del 3º al 7º día de enfermedad, cuando la fiebre empieza a disminuir. Lejos de ser una señal de mejoría, esta fase puede ser la más peligrosa. Es aquí donde aumenta la permeabilidad de los vasos sanguíneos, provocando pérdida de plasma y riesgo de shock.
Riesgos principales
- Acumulación de líquidos en abdomen o pulmones.
- Hemorragias en encías, nariz o tracto digestivo.
- Descenso brusco de plaquetas.
- Fallo multiorgánico en casos graves.
Nota neurocientífica: La disminución del flujo sanguíneo y la inflamación generalizada pueden afectar al cerebro, facilitando la aparición de encefalitis, convulsiones o alteraciones en el estado mental.
Fase 3: Fase de recuperación
Características
Se da cuando el organismo empieza a reabsorber el plasma extravasado y los signos vitales se estabilizan. La fiebre desaparece, el apetito regresa y la energía mejora.
Riesgos principales
- Sobrecarga circulatoria por reabsorción rápida de líquidos.
- Fatiga prolongada.
- En casos graves, secuelas neurológicas o cognitivas persistentes.
Nota psicológica: Tras un episodio grave de dengue, es común experimentar ansiedad por temor a recaer, insomnio o síntomas depresivos, especialmente si hubo hospitalización o complicaciones graves.
Evolución temporal
Lo que viene
En el próximo artículo (2.2) exploraremos qué ocurre en el cuerpo durante el dengue desde la fisiopatología, incluyendo cómo la inflamación y la disrupción vascular pueden abrir la puerta a complicaciones neurológicas y psicológicas.