Evolución del Concepto de ELA en el DSM y CIE – Línea de Tiempo y Descubrimientos Clave

Evolución Interactiva del Concepto de Alzheimer en el DSM y CIE

1952 – DSM-I

No menciona específicamente la ELA.

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El DSM-I, publicado en 1952, no incluía una categoría específica para la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). En esta época, el DSM se centraba principalmente en trastornos psiquiátricos y no abordaba directamente enfermedades neurológicas como la ELA. Cualquier síntoma psiquiátrico asociado con la ELA probablemente se clasificaba bajo categorías generales de trastornos orgánicos cerebrales. Esta omisión reflejaba la separación histórica entre la neurología y la psiquiatría en la clasificación de enfermedades.

1967 – CIE-8

Incluye la ELA dentro de las «Enfermedades de la neurona motora».

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La CIE-8, publicada en 1967, incluyó la Esclerosis Lateral Amiotrófica dentro de la categoría más amplia de «Enfermedades de la neurona motora». Esta inclusión representó un reconocimiento formal de la ELA como una entidad diagnóstica específica en la clasificación internacional de enfermedades. Sin embargo, la descripción se centraba principalmente en los aspectos neurológicos y motores de la enfermedad, sin abordar en profundidad los posibles aspectos psiquiátricos o cognitivos asociados.

1968 – DSM-II

No menciona específicamente la ELA.

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El DSM-II, publicado en 1968, al igual que su predecesor, no incluyó una categoría específica para la ELA. Los aspectos psiquiátricos potencialmente asociados con la ELA, como la depresión o la ansiedad, probablemente se clasificaban bajo categorías generales de trastornos psiquiátricos sin reconocer su relación específica con esta enfermedad neurológica. Esta omisión continuaba reflejando la falta de reconocimiento de los aspectos psiquiátricos de las enfermedades neurológicas en los sistemas de clasificación psiquiátrica de la época.

1975 – CIE-9

Mantiene la ELA dentro de las «Enfermedades de la neurona motora» con mayor detalle.

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La CIE-9, publicada en 1975, mantuvo la clasificación de la ELA dentro de las «Enfermedades de la neurona motora», pero proporcionó una descripción más detallada. Se incluyeron subtipos y variantes de la enfermedad, reflejando un conocimiento más avanzado sobre la diversidad de presentaciones clínicas. Sin embargo, el enfoque seguía siendo principalmente en los aspectos neurológicos y motores de la enfermedad, con poca atención a los posibles síntomas psiquiátricos o cognitivos asociados.

1980 – DSM-III

No incluye la ELA, pero reconoce trastornos mentales debidos a condiciones médicas generales.

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El DSM-III, publicado en 1980, aunque no incluyó específicamente la ELA, introdujo la categoría de «Trastornos mentales orgánicos», que reconocía que las condiciones médicas generales podían causar síntomas psiquiátricos. Esto permitió una conceptualización más amplia de los trastornos psiquiátricos secundarios a enfermedades neurológicas como la ELA. Sin embargo, la ELA no se mencionaba explícitamente, y cualquier síntoma psiquiátrico asociado se clasificaría bajo estas categorías generales sin un reconocimiento específico de su relación con la ELA.

1992 – CIE-10

Clasifica la ELA con mayor detalle dentro de las «Enfermedades de la neurona motora».

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La CIE-10, publicada en 1992, proporcionó una clasificación más detallada de la ELA dentro de las «Enfermedades de la neurona motora». Se incluyeron descripciones más precisas de los diferentes tipos y presentaciones de la enfermedad. Además, esta versión comenzó a reconocer la posibilidad de complicaciones psiquiátricas y cognitivas en enfermedades neurológicas, aunque no específicamente para la ELA. Este enfoque reflejaba un entendimiento más holístico de las enfermedades neurológicas, reconociendo su potencial impacto en múltiples aspectos de la salud del paciente.

1994 – DSM-IV

No menciona específicamente la ELA, pero amplía el reconocimiento de trastornos mentales debido a condiciones médicas.

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El DSM-IV, publicado en 1994, aunque no mencionó específicamente la ELA, amplió el reconocimiento de los trastornos mentales debidos a condiciones médicas generales. Esto permitió una mejor conceptualización de los síntomas psiquiátricos que podrían ocurrir en el contexto de enfermedades neurológicas como la ELA. Se incluyeron categorías para trastornos del estado de ánimo, ansiedad y cambios cognitivos debidos a condiciones médicas, que podrían aplicarse a pacientes con ELA que experimentaran estos síntomas.

2013 – DSM-5

Reconoce trastornos neurocognitivos asociados con enfermedades de la neurona motora.

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El DSM-5, publicado en 2013, introdujo una categoría más amplia de trastornos neurocognitivos, que podía aplicarse a condiciones como la ELA. Aunque la ELA no se mencionaba explícitamente, se reconocieron los trastornos neurocognitivos asociados con enfermedades de la neurona motora. Esto permitió una mejor caracterización de los déficits cognitivos que pueden ocurrir en pacientes con ELA. Además, el DSM-5 mantuvo el reconocimiento de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad debidos a otra afección médica, que podrían aplicarse a los pacientes con ELA que experimentan estos síntomas.

2018 – CIE-11

Ofrece una clasificación más detallada de la ELA, incluyendo aspectos cognitivos y conductuales.

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La CIE-11, publicada en 2018, proporciona una clasificación más comprehensiva y detallada de la ELA. Además de los aspectos motores, reconoce explícitamente los componentes cognitivos y conductuales de la enfermedad. Se incluyen subtipos que reflejan la variabilidad en la presentación clínica y la progresión de la enfermedad. La CIE-11 también reconoce la posibilidad de demencia frontotemporal asociada a la ELA, reflejando la creciente evidencia de la superposición entre estas condiciones. Esta clasificación representa un enfoque más holístico, reconociendo la ELA como una enfermedad multisistémica que afecta no solo el sistema motor, sino también las funciones cognitivas y conductuales.

2022 – DSM-5-TR

Mantiene el enfoque del DSM-5 con actualizaciones en el texto descriptivo.

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El DSM-5-TR, publicado en 2022, mantiene el enfoque del DSM-5 en cuanto a los trastornos neurocognitivos y los trastornos del estado de ánimo debido a otra afección médica, que pueden aplicarse a pacientes con ELA. Las actualizaciones en el texto descriptivo reflejan un conocimiento más actualizado sobre la relación entre las enfermedades neurológicas y los síntomas psiquiátricos. Aunque la ELA no se menciona específicamente, el manual proporciona un marco más robusto para entender y clasificar los síntomas neuropsiquiátricos que pueden ocurrir en el contexto de enfermedades neurodegenerativas como la ELA. Se enfatiza la importancia de un enfoque multidisciplinario en el diagnóstico y tratamiento de estas condiciones complejas.