¿Existe una vacuna para el trastorno del espectro autista?

Un reciente informe científico afirma haber desarrollado una vacuna para el trastorno del espectro autista, lo que ha abierto una gran polémica la respecto.

Modelo animal autismo

El Trastorno del Espectro Autista a día sigue siendo un misterio para la ciencia en muchos de sus aspectos, ya sea a nivel de detección temprano como de intervención, tal es así el desconcierto que despierta que todavía no existe una teoría explicativa al respecto, o mejor dicho existen tantas y todas válidas, que no existe una dominante.
Algunos teóricos se limitan a describir los signos y síntomas del Trastorno del Espectro Autista, otros en cambio tratan de hipotetizar sobre su origen, factores desencadenantes y evolución. Con respecto al este segundo grupo, no se tiene claro el papel genético en el Trastorno del Espectro Autista, siendo esencial para unos, y solo una mínima explicación para otros. Algunos autores tratan de explorar teorías de índole psicológica como la teoría de la mente para dar cuenta de las deficiencias en el saberse poner en el lugar de otros.
Hay autores que defienden que se trata de un problema eminentemente social, ya que es ahí donde muestra las mayores deficiencias, y por tanto donde hay que centrar el tratamiento.
Una dispersión de teorías que obedece a una mezcla de sintomatología diversa con el propio desarrollo del menor y que como consecuencia un retraso en el desarrollo comunicativo, funcional y social del menor.
Un problema complejo que requiere también de una compleja intervención, que en la mayoría de los casos consigue una recuperación parcial de las funciones, sin llegar a una equiparación total del desarrollo del menor con lo que corresponde por su edad.
A todo este caos teórico y práctico con respecto al Trastorno del Espectro Autista también hay grupos que tratan de estudiar sobre el origen del mismo desde el punto de vista genético. Los estudios previos al respecto informan que el riesgo de incidencia es muy reducido, salgo que se tenga un hijo previo con autismo que se eleva entre un 5 a 20%, o que se tenga un mellizo con Trastorno del Espectro Autista que el riesgo asciende a un 90%.
Entonces si no se trata de la herencia, la genética debe de incidir en el desarrollo neonatal para que tenga consecuencias posteriores en el desarrollo, de ser así, y tal y como se hace en otras enfermedades se podría tratar incluso antes de que el pequeño naciese con una “simple vacuna”, pero ¿Existe una vacuna para el trastorno del espectro autista?



Modelo humano autismo

Esto es precisamente lo que acaba de afirmar desde la Divisón de Desarrollo de Vacunas del Instituto Tecnológico Wyoming (EE.UU.) según se desprende de un reciente informe emitido desde su web.
El estudio realizado en animales en concreto en la mosca Drosophila melanogaster, ha conseguido detectar e incluso reparar los efectos del equivalente a un Trastorno del Espectro Autista.
Tras detectar y aislar las factores implicados genéticamente, que tienen que ver con una mutación en los receptores de la dopamina, se ha conseguido diseñar una vacuna que consigue evitar que se produzcan dichos errores en el desarrollo genético del descendiente, evitando así que surja del Trastorno del Espectro Autista.
Hay que tener en cuenta que al tratarse de un modelo animal, todavía requiere de mucha investigación antes de que se puedan realizar los primeros ensayos en humanos, ya que hay que garantizar que no se produzcan efectos secundarios adversos, con peores consecuencias que el propio Trastorno del Espectro Autista.

Vacuna autismo

Entre los detractores de este avance están aquellos que sospechan de los efectos nocivos para la salud que pueden provocar algunas vacunas, que incluso en el pasado han sido relacionadas con la propia aparición del Trastorno del Espectro Autista. De ahí la desconfianza de una nueva vacuna cure lo que otra estropeó.
Igualmente la concepción del Trastorno del Espectro Autista como algo exclusivamente genético va en contra de todas las teorías psicológicas, sociológicas e incluso del neurodesarrollo planteadas hasta el momento, ya que si se fuese así de simple no se precisaría más de ningún tipo de intervención, ni detección temprana, ni nada de lo que actualmente está establecido y validado para el tratamiento de pacientes con Trastorno del Espectro Autista.
Esto no quita que los resultados sean prometedores, pero habrá que establecer, primeramente si son suficientemente seguros, y segundo, en qué casos sí se puede aplicar la vacuna y cuales no. Ya que parece demasiado precipitado afirmar que con esta vacuna se puede erradicar el Trastorno del Espectro Autista del mundo, como si fuese la enfermedad de la polio o cualquier otra que actualmente se está combatiendo por erradicar.

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