¿Se puede predecir la reincidencia entre los ex-convictos?


Uno de los problemas más graves de la psicología penitenciaria es sobre la eficacia de la intervención en la reinserción de la sociedad.

La Psicología Penitenciaria

Si bien, cuando los presos abandonan la cárcel por haber cumplido su condena dejan de recibir en muchos casos asistencia psicológica, esto no impide que se lleve un seguimiento de su nivel de inserción, ya sea laboral como socialmente.
Siendo el porcentaje de reincidencia en los delitos cometidos el indicador opuesto al de la reinserción.
Aunque el papel del psicólogo en las prisiones es bastante desconocido, se convierte en pilar fundamental para aquellos presos que quieren rehacer su vida, obteniendo la ayuda pertinente al respecto.
Igualmente, se les da la oportunidad a todos los presos de participar de cursos y talleres orientados al control de la ira, el desarrollo de habilidades sociales, así como participar en los referentes a la inserción laboral y educativos.
Por último y desde un punto de vista más pericial, participa también en la libertad condicional de los presos y con ello el acortamiento de penas, en función del informe positivo o no que debe de emitir, para lo que va a tener en cuenta la evolución de los internos, pero ¿Se puede predecir la reincidencia entre los ex-convictos?


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Reincidencia juvenil

Esto es lo que se ha tratado de averiguar con una investigación realizada desde el Departamento de Justicia Criminal, Universidad del Norte de Texas; junto con la Facultad de Asuntos Públicos, Universidad de Colorado (EE. UU.) cuyos resultados han sido publicados en abril del 2017 en la revista científica Journal of Criminal Psychology.
Se realizó un estudio retrospectivo desde 1987 a 2011 de los informes de reincidencias de doscientos cuarenta y siete homicidas varones juveniles provenientes de la Texas Youth Commsion.
Los datos fueron separados entre los considerados como delitos capitales (35% de los jóvenes) y no capitales según la legislación americana.
Además de los antecedentes se recogieron datos de la etnia (blancos, negros e hispanos), el número de años de encarcelación, el historial de abusos emocional o de sustancia entre otras.


Predictores de la reincidencia juvenil

Los resultados muestran una tasa de reincidencia del 50% de los jóvenes. Igualmente muestran que aquellos que “salieron del sistema” antes, son los que más posibilidad de reincidencia tuvieron; existiendo una relación inversa de la reincidencia con los años de prisión, es decir, a mayor número de años encarcelado menor reincidencia.
Como factores predictores de la reincidencia además añadir las conductas agresivas contra compañeros dentro de la penitenciaría.
No encontrándose diferencias en el resto de las variables analizadas.

Entre las limitaciones del estudio está el fijarse únicamente en una franja de edad, los jóvenes, dejando fuera al resto de la población, por lo que no se sabe si dichos resultados se mantienen o no cuando el delincuente es mayor.
Igualmente se ha analizado únicamente a los homicidas, y no a los jóvenes presos por otros delitos, luego tampoco se pueden generalizar los resultados a todos los jóvenes hasta no realizar más investigación al respecto.
Por último únicamente se recogieron y analizaron datos sobre varones, por lo que se desconoce si existen variables de género al respecto, por lo que no se sabe si las mujeres obtendrían los mismos resultados o no.
A pesar de lo anterior cabe señalar las tres variables que han resultado significativas como predictoras de la reincidencia, el aislamiento social, las conductas agresivas durante la encarcelación, y el número de años preso, siendo esta última un “protector” de la reincidencia.
Tal y como indican los autores del estudio a tenor de los resultados, las autoridades públicas deberían de realizar una mayor incidencia entre la población juvenil que se siente “marginada” de la sociedad para procurar su integración y con ello evitar la delincuencia que se va a convertir en reincidente a pesar de que pase una temporada en la cárcel.
Igualmente y ya dentro de la cárcel habrá que tomar medidas para rebajar los niveles de agresividad entre compañeros, ya sea separando los grupos de presos, o integrándolos en talleres donde se potencien las habilidades sociales, para evitar que se produzcan estas agresiones que son predictoras de la reincidencia cuando salen de la cárcel.
Por último, y a pesar de sus aparentes beneficios, extender las penas en el tiempo va a prevenir la reincidencia, pero también va a limitar la vida de la persona fuera de la cárcel, circunscribiéndolo casi a la vida penitenciaria, por tanto, este último factor hay que sopesarlo, entre costes y beneficios, para no privar más tiempo del oportuno.

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