¿Se puede mejorar el diagnóstico de la personalidad antisocial?


El diagnóstico de un trastorno o enfermedad es el paso previo y fundamental para el establecimiento de un tratamiento, de ahí la importancia de descubrir nuevas variables que sirvan para mejorar el diagnóstico.

Sobre el Diagnóstico Clínico

Si bien, tradicionamentel se ha confiado esta labor al buen hacer del profesional, ya desde las primeras etapas de la psiquiatría como ciencia y del posterior desarrollo de la psicología clínica, se ha visto la necesidad de estandarizar criterios, en cuanto a la sintomatología, duración y frecuencia con lo que establecer un correcto diagnóstico.
De ahí que haya surgido distintas aproximaciones recogidos en manuales que facilitan la labor del profesional, a la hora de determinar la presencia o no de una determinada psicopatología.
En la actualidad son dos los manuales que predominan en el uso clínico, uno con una mayor tradición en el mundo anglosajón, creado por la Asociación de Psiquiatría Americiana (A.P.A.) denominado DMS que actualmente está en su versión quinta, y la alternativa, es el manual creado por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) actualmente en su versión décima.
Pero no son estos los únicos intentos de clasificación de la salud mental, así que se está planteando nuevos sistemas automáticos de clasificación en que se omiten las etiquetas y se buscan las correlaciones biológicas y neurológicas entre pacientes, buscando biomarcadores como el propuesto por el Instituto Nacional de Salud mental (NIMH) de EE.UU. con su propuesta de los Criterios de Dominio (RDoC) donde se presupone que todas las enfermedades mentales tienen un correlation neurológico y es estudiando este cómo se puede llegar a determinar el diagnóstico oportuno, pero ¿Se puede mejorar el diagnóstico de la personalidad antisocial?

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La personalidad antisocial

Esto es lo que ha tratado de averiguarse desde el Departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Teherán (Irán) con una investigación cuyos resultados han sido publicado en agoto del 2017 en la revista científica Global Journal of Health Science.
En el estudio participaron cuarenta pacientes diagnosticado con trastorno de personalidad antisocial, y la misma cantidad de personas sin dicho diganóstico que actuaría como grupo control, todos ellos con edades comprendidas entre 20 a 40 años.
A todos ellos se les administró el Structured Clinical Interview for DSM-IV (SCID-I) para determinar las trastornos de la personalidad y el Baron Emotional Intelligence (EQ-i) con el que analizar el nivel de Inteligencia Emocional, igualmente se le demandaba que comentase un escrito narrativo cargado emocionalmente para evaluar la memoria emocional.
Los resultados informan que los adultos diagnosticados con el trastorno de personalidad antisocial mostraban significativamente niveles reducidos tanto en inteligencia emocional como en memoria emotiva.

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Diagnóstico de la personalidad antisocial

Entre las limitaciones del estudio está el no comentar sobre si alguno de los pacientes con el diagnóstico de trastorno de la personalidad antosiocial estaba recibiendo algún tipo de terapia que puediese interferir con los resultados de la evaluación, igualmente no se ha comprobado si un tratamiento basado en la reeducación emocional donde se potencia sus habilidades sociales y por ende la inteligencia emocional tiene o no algún efecto sobre el trastorno de la personalidad antisocial, con lo que comprobar si esta relación es o no de doble vía.
A pesar de los resultados anteriores, parece claro que puede ser un buen indicativo de análisis predictivo de posibles personas conflictivas, la determinación de los niveles de inteligencia emocional entre los más jóvenes, y con ello poder establecer programas de prevención de esta patología.
Además, esta aportación permite mejorar el diagnóstico, pudiendo diferenciarlo de otras patologías que tengan una sintomatología conductual antisocial semajante.
Hay que tener en cuenta las implicaciones sociales de este trastornos que durante la infancia puede presentarse en forma de condcutas violentas contra los animales u otros compañeros, con actos de agresión física o intimidación, con comportamientos temerarios y que dañen la propiedad ajena o pública, además de mostrar conducas como engaño, robo o violación. Conducta que lejos de remitir con el tiempo se puede a ir agrabando con el tiempo, creando un problema de orden social.
De ahí la importancia de la detección temprana, en este caso gracias al estudio de los niveles de inteligencia emocional y memoria emocional.