La jaqueca: ¿Por qué me duele la cabeza?

Quien ha sufrido una jaqueca sabe lo incapacitante que puede llegar a ser un dolor agudo e intenso, descubre todas las claves sobre qué es y cómo se trata.
La Jaqueca también conocida como hemicránea o migraña, es una afección de la cabeza caracterizada por un dolor intenso que puede llegar a ser incapacitante de duración entre 6 a 48 horas. Éste dolor se debe de distinguir de otros con sintomatología parecida, como las cefaleas.
Además del síntoma principal de dolor, puede ir acompañado por otros, como trastornos visuales, entumecimiento, nauseas, vómito o fotofobia (sensibilidad a la luz).
En ocasiones, antes de que aparezca la jaqueca, se suele dar un fenómeno denominado Aura, consistente en un conjunto de síntomas como la alteración en la visión, dificultad para concentrarse, náuseas o entorpecimiento del habla, que sirve como “aviso” de que la jaqueca va a presentarse a continuación.
La jaqueca es una actividad anormal del cerebro con base genética, donde el estrés y otros estimulantes, como el tabaco, el café, los ruidos fuertes o las luces brillantes juega un papel fundamental en su desencadenamiento.
Existen distintos tratamientos en función del momento de la intervención:
* Previo a la aparición de la jaqueca, como medida preventiva:
– Llevar a cabo una vida lo más saludablemente posible evitando los estimulantes, y el resto de factores desencadenantes. Dormir aproximadamente ocho horas y hacer ejercicio moderado con regularidad.
– Intervención farmacológica para tratar un problema crónico instaurado, con el objetivo de reducir la aparición de ataques a lo largo de la semana, para ello se emplean betabloqueantes, anticonvulsionantes, antidepresivos tricíclicos o bloqueadores de canales de calcio.
* Cuando se ha producido la jaqueca, en estado agudo,
– Intervención farmacológica, a través de antiinflamatorios no esteroides; triptantes; ergotamina.


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Igualmente y acompañando al tratamiento farmacológico, es conveniente aplicar una serie de Técnicas psicológicas orientadas a controlar situaciones que generen altos niveles de ansiedad, así como las orientadas al manejo del estrés, como:
Técnica de relajación muscular, para controlar la ansiedad desencadenante de las jaquecas, ya sea la relajación muscular progresiva de Jacokson, entrenamiento autógeno, biofeedback, o de visualización de imágenes mentales.
Técnica de restructuración cognitiva, donde se combaten los pensamientos inadecuados asociados que pueden desencadenar o mantener las migrañas.
Técnicas de modificación de conducta, para instaurar las conductas saludables y reducir o eliminar aquellas que sean estimulantes para su aparición.
Técnicas de gestión del estrés, para aprender a manejar las situaciones percibidas como amenazantes, teniendo herramientas para su correcto manejo, empleando entrenamiento en autoafirmación o el rol play.
Además del papel de las situaciones de estrés, como desencadenantes de las jaquecas, han sido varias las aportaciones teóricas, principalmente desde la orientación psicoanalítica.
Desde la perspectiva de la Personalidad de los que sufren la neurodistonía migranoide (jaqueca), Juan Rof Carballo, define a estos pacientes como obsesivos-compulsivos, caracterizados por una personalidad ambiciosa, meticulosa, con tendencia al perfeccionismo, con rigidez de pensamiento, pulcritud, e intolerancia al desorden, a lo inacabado o a la imperfección. Donde las jaquecas se producen ante situaciones que le provocan frustración de sus ideas obsesivas. Igualmente existe un componente depresivo importante que se manifiesta en los síntomas que acompañan a la jaqueca, como búsqueda de la soledad, evitando la luz o el ruido.


Para Alexander, de la Escuela psicoanalítica de Chicago, las enfermedades psicosomáticas se producen por conflictos psíquicos, existiendo dos grandes grupos de éstas enfermedades, aquellas provenientes de tensiones agresivas reprimidas (hipertensión, migrañas y algunos tipos de diabetes) y las que provienen de la pasividad. Describiendo a los pacientes que sufrían jaquecas como perfeccionistas, delicados y tímidos en su niñez, obedientes y con rasgos de terquedad e inflexibilidad, dotados de un alto sentido de la justicia. En la vida adulta se acentúan estos rasgos, convirtiéndose en ambiciosos, necesitados de éxito, con un continuo afán de superación, constante, minucioso y perfeccionista. Unido todo ello con rasgos obsesivos como ser testarudo, maniático del orden, inflexible y resentido.
Frommreichmann, también de la Escuela de Chicago, destaca además el papel de la hostilidad reprimida e inconsciente, dirigida hacia las personas queridas e importantes en su vida, lo que le genera un sentimiento de culpabilidad, energía que se introduce proyectando su odio sobre sí mismo, mediante una crisis de auto-castigo que provoca las jaquecas.

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