¿Hasta qué punto es efectiva la neuroeducación?


La neuroeducación es una de las últimas ramas de la neurociencia y de la cual todavía queda mucho por averiguarse.

Las nuevas ramas de las neurociencias

En los últimos años han surgido multitud de aplicaciones de la neurociencia, gracias, principalmente, al avance de la tecnología lo que ha permitido avanzar en cuanto al conocimiento del órgano más complejo del cuerpo, el cerebro, tanto a nivel anatómico como de sus conexiones neuronales.
Son diversas las aplicaciones que actualmente se está realizando desde estos avances, ya sea en el ámbito de la publicidad, mediante el neuromárketing, de las finanzas mediante la neuroeconomía o la pedagogía mediante la neuroeducación.
A este respecto se ha tratado de acercar el conocimiento de cómo funciona el cerebro y los procesos cognitivos para incrementar la eficacia de los procesos de enseñanza-aprendizaje y así posibilitar un mayor aprovechamiento de su paso por la escuela a los estudiantes.
La neuroeducación está basado en las últimas aproximaciones del constructivismo, las inteligencias múltiples, y el aprendizaje activo, basado en el descubrimiento, todos ellos aportes de los últimos años que han supuesto un cambio en la concepción en la educación tradicional, otorgando un mayor protagonismo al proceso de aprendizaje por parte del alumnado.
Siendo la justificación de estas aportaciones en muchos casos el beneficiar al desarrollo cerebral del estudiante, siguiendo las reglas de funcionamiento cognitivo.
Igualmente, y con el mismo objetivo en el aula se han incorporado todo tipo de tecnologías, con la idea de “a mayor disponibilidad de recursos mayor aprovechamiento”, lo que no hace sino facilitar la labor de aprendizaje, aunque al final es el propio alumno quien debe de “aprovechar la oportunidad” de adquirir nuevos conocimientos y desarrollos.
De hecho, se ha comprobado que, a pesar de incorporar mucha tecnología educativa, la eficacia en el aula no depende tanto de ello, si no del correcto uso que haga el docente del mismo, sabiendo cómo y cuándo usar para permitir el desarrollo del alumnado, pero ¿Hasta qué punto es efectiva la neuroeducación?

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El cerebro en el aula

Esto es lo que se ha tratado de responder con una investigación realizada desde la Facultad de Educación y Ciencias de la Conducta, Universidad Bahir Dar (Etiopía) cuyos resultados han sido publicados en el 2017 en la revista científica International Journal of Neuroscience and Behavioral Science.
En el estudio participaron setenta y dos estudiantes de secundaria, de los cuales veintinueve eran chicas.
A la mitad de ellos se les incorporaron las modificaciones propuestas desde la neurocieducación para el aprendizaje de las materias relacionadas con la ciencia, mientras que el resto actuaría como grupo control, sin recibir ninguna modificación con respecto a la forma de enseñanza.
Para evaluar la eficacia del aprendizaje se diseñó un test de 85 preguntas sobre química, física y biología.

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Eficacia de la neuroeducación

Los resultados muestran diferencias significativas en el nivel de aprendizaje alcanzado entre los estudiantes que han recibido su formación basado en la neuroeducación frente a los que han seguido una enseñanza tradicional, siendo en el primer grupo donde se obtuvieron mejores resultados.
Entre las limitaciones del estudio mencionar que se trata de una población con una idiosincrasia particular por lo que se precisa nueva investigación en otras localizaciones para poder concluir al respecto.
Igualmente, a pesar de tener datos tanto de chicos como de chicas no se realizó un análisis en función del género por lo que no se puede conocer si el efecto positivo de la neuroeducación afecta más a hombres o a mujeres.
Por último, a pesar de que los investigadores hablar sobre la incorporación de políticas siguiendo los avances de la neuroeducción no especifican en qué medida se llevaron a cabo, ni cuáles implementaron, lo que impide poder replicar la investigación ni poder incorporar dichas políticas en los centros escolares.
Por todo lo anterior se puede afirmar que la neuroeducación funciona y es efectiva, pero que todavía queda implementarse guías que ayuden a los centros a incorporar los avances que día a día van surgiendo con respecto a esta joven rama de las neurociencias.