¿Deben de modificarse los programas de salud asociados a la obesidad?


Todavía queda mucho por hacer para erradicar la “pandemia” que supone la obesidad en el mundo.

Programas para Obesidad

La obesidad es un problema de salud pública que cada vez afecta a más países, ya sean estos del “primer mundo” o de los que están en vías de desarrollo.
Algo que ha dejado invalidadas las teorías explicativas sobre la superabundancia y la facilidad de acceso a la comida como motivaciones de dicha obesidad, que cada vez aparece a edades más tempranas.
Actualmente se están contemplando teorías de corte social para explicar cómo poblaciones con limitados recursos alimenticios, como son los países en vías de desarrollo, sufren iguales índices de obesidad entre adultos y pequeño.
Aunque su efectos no son tan evidentes como otros problemas de salud pública, como el tabaquismo o el alcoholismo, tiene multitud de consecuencias, sobre todo en la calidad de vida del paciente, que se ve poco a poco limitado en su actividad física, a la vez que se acumula la grasa en su cuerpo.
Para luchar contra este problema, se han hecho esfuerzo por “educar” desde la infancia a llevar una alimentación saludable.
A lo largo de secundaria y a nivel universitario muchos centros imparten formación específica sobre la buena alimentación, resaltando los trastornos asociados que pueden presentarse tales como la anorexia o la obesidad entre otros pero ¿Deben de modificarse los programas de salud asociados a la obesidad?

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Prevención de Obesidad

Esto es lo que ha tratado de averiguarse desde la University of Calgary junto con la Alberta Health Services y la University of Alberta (Canadá) cuyos resultados se han publicado en la revista científica The Canadian Journal for the Scholarship of Teaching and Learning.
En el estudio se analizaron 67 programas de concienciación sobre los problemas de la alimentación impartidos en secundaria y universidad, repartido por todo el país.
Se analizó el contenido de cada uno de estos cursos para comprobar la modo en que se trataba el problema específico de la obesidad.
Los resultados muestran una total des-coordinación entre ellos, en cuanto a la temática y la forma de abordarlo.
Así únicamente el 30% contemplaban la obesidad como un problema de salud pública.
Estando el 85% de los mismos orientados a temáticas de enfermería en el ámbito de su desempeño laboral.
Únicamente un 15% de los programas incluía información sobre promoción de la salud, mediante una nutrición y ejercicios adecuados.
Siendo escasos los programas que resaltan los problemas sociales y de discriminación que sufren este tipo de pacientes con obesidad.

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Mejora Programas Prevención Obesidad

Entre las limitaciones del estudio está el centrarse en una población muy concreta, los programas de los centros educativos de Canadá, lo que requiere comprobar si estos mismos resultados se dan en otros países.
Igualmente, a pesar de indicar las debilidades y fortalezas de estos programas, los investigadores no presentan una propuesta de programa estandarizado que pueda ser directamente aplicable.
A pesar de lo anterior, hay que destacar la ausencia de conciencia por parte de los diseñadores de programas sobre el problema social que implica la obesidad, algo que no van a aprender los alumnos de dichos programas.
Igualmente la escasa dedicación a los programas de prevención y hábitos saludables de alimentación y ejercicio hace que los alumnos puedan conocer sobre la problemática, pero no sepan cómo afrontarla.
Hay que tener en cuenta que la concienciación entre la población es el primer paso para lograr algún tipo de cambio social, pero si lo programas que se supone van encaminados a dicha labor, se muestran insuficientes, difícilmente se va a conseguir paliar el problema de la obesidad.
Aunque se trata de un problema individual, la importantes consecuencias sociales hace que las instituciones deban de poner de su parte para reducir el creciente porcentaje de la población que sufre obesidad.