¿Cuándo un padre debe de preocuparse por las mentiras de su pequeño?

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de los adultos, los pequeños no expresan las mentiras de la misma forma.

Un reciente estudio analiza el tipo de mentiras en pequeños entre los 6 a 12 años para tratar de comprender por qué se producen estos.

Mentira infantil

Lo primero que hay que aclarar sobre esta cuestión es el concepto de mentira infantil, hay que tener en cuenta que para que sea una “auténtica mentira” tiene que tener una serie de elementos, como es la intencionalidad de engañar al otro, y para ello tiene que existir una diferenciación entre lo que yo pienso y lo que el otro piensa.
Esto que en adultos es evidente, no se desarrolla en los niños entre los 6 a 8 años, en que se conforma la Teoría de la Mente, esto es, el niño aprende que es una persona individual, con pensamientos y sentimientos propios, y que los demás tienen su propia forma de pensar. Con esta premisa es posible llevar a cabo el engaño, para que le otro piense lo que nosotros queremos, como… “yo no he sido” o “nadie me lo dijo”.
Igualmente hay que establecer una distinción entre el tipo de mentira, entre la mentira antisocial y la prosocial. La primera da cuenta de las mentiras se dicen para conseguir lo que uno quiere o evitar castigos, y aunque pueden observarse a partir de los dos años y medio, estas no se mantienen en el tiempo, y son fáciles de detectar.
Las segundas, las prosociales, tratan de que el otro se sienta bien con su mentira, es lo que en adultos se denomina, mentiras piadosas, por ejemplo, cuando el pequeño dice a su madre que algo “está rico” a pesar de estar algo quemado, sobre esta existe menos investigación al respecto, pero ¿Cuándo un padre debe de preocuparse por las mentiras de su pequeño?



El pequeño miente

Esto es precisamente lo que trata de explorarse conjuntamente desde la Universidad McGill (Canadá) y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (EE.UU.) , cuyos resultados han sido recientemente publicados en la revista científica Journal of Experimental Child Psychology.
En el estudio participaron 79 niños de edades comprendidas entre los 6 a 12 años de edad, 36 niñas y el resto niños.
A todos ellos se les hizo pasar por una situación prediseñada denominada Paradigma del regalo decepcionante, en el que se le pide al pequeño que evalúe una serie de objetos como deseables o no, tras realizar unas tareas, un colaborador le da un regalo, una caja cerrada que han de abrir, en ocasiones va a contener algo deseable para el pequeño y otras, que no son de su preferencia (situación decepcionante). En todos los casos el colaborador le pregunta si le gustó el regalo.
En la segunda situación, la decepcionante, se observa si el pequeño quiere cambiar el regalo, dice que no le gusta o dice que le gusta, este último se considera una mentira prosocial, dicha para no disgustar al colaborador.
Igualmente, se les realizó una prueba para conocer hasta qué punto tenían desarrollado la teoría de la mente, además de un test de Stroop para observar la flexibilidad mental, y para concluir una prueba de memoria de trabajo evaluado mediante la subescala de Digit Span de la prueba de inteligencia estandarizada Wechsler Intelligence Scale for Children–Fourth Edition.

Los resultados informan de que no existen diferencias significativas entre los resultados obtenidos entre niños y niñas.
En más de la mitad de los casos (59,5%) los pequeños mostraron mentira prosocial, y de ellos, se observaron que tenían significativamente un mayor desarrollo tanto en la teoría de la mente, como en cuanto a memoria de trabajo se refiere.

Preocupación por las mentiras

A pesar de la claridad de los resultados, los autores no entran a valorar por qué unos niños tienen un mayor o menor desarrollo de la teoría de la mente que otros, ni tan siquiera si existe relación entre esta y la edad del pequeño.
Igualmente, y a pesar de que se trata de una situación prediseñada, la observación natural, es decir, en su casa o con sus amigos puede proporcionar mayor información al respecto que la que se obtiene en el laboratorio.
Por último, indicar que aquellos niños que muestran mentira prosocial parece ser que son los más desarrollados en las habilidades cognitivas evaluadas, por lo que hay que replantearse el concepto de mentira como algo negativo, por lo menos en lo que se refiere a la mentira prosocial o la mentira piadosa.
Quedando para próximas investigaciones la comparación entre los dos tipos de mentira, para saber si se produce a la misma o edad o son independientes entre sí, porque esté sustentado por procesos diferentes.


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