¿Cómo es el envejecimiento cognitivo de las personas con TEA?


Mucha de la investigación con respecto al TEA se ha centrado en la infancia.

TEA y edad

Dos son los temas recurrentes en las investigaciones sobre el TEA, el diagnóstico y el tratamiento, y ambos se producen durante la etapa de la infancia, y eso a pesar de que sus efectos pueden permanecer durante toda la vida.
Con respecto al diagnóstico, existe cierta actitud reacia a que se establezca antes de los seis años, y eso a pesar de que cada día se encuentran nuevos indicadores del trastorno, que permitirían una intervención temprana.
Hay que tener en cuenta que existe multitud de casos dentro de la categoría del TEA, así como de niveles de gravedad, por lo que no se puede hablar de éxito o fracaso del tratamiento en sentido general.
Para algunas personas con TEA sobre todo aquellos con sintomatología leve, la intervención terapétuica puede hacer que la persona se llege a integrar socialmente sin mayores dificultades, en otras ocasiones, existen dificultades, pero estas son menores, con lo que no se ve afectada su convivencia.
Pero en el caso de sintomatología grave o muy grave del TEA, la intervención terapéutica puede ayudar en el desarrollo de una o dos capacidades, sin poder conseguir la integración “total” de la persona, pero dándole la suficiente autonomía para su día a día.
Es por ello que la mayoría de las investigaciones está centrada en la infancia, pero ¿Cómo es el envejecimiento cognitivo de las personas con TEA?


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TEA y ancianidad

Esto es lo que se ha tratado de resolver con una investigación realizada desde el Centro de Experimentación del Autismo (Países Bajos) cuyos resultados han sido publicados en Octubre del 2017 en la revista científica Journal of Autism.
En el estudio participaron cuarenta y seis adultos mayores de sesenta años, de los cuales la mitad estaba diagnosticado con TEA, perteneciendo el resto al grupo control, manteniendo los porcentajes de escolarización (bajo, medio y alto) entre ambos grupos.
A todos se les administró el test de inteligencia para adultos WAIS-III, diseñado para la detección del deterioro neuropsicológico, donde se evalúa cuatro índices (Comprensión Verbal, Organización Perceptiva, Memoria Operativa y Velocidad de Procesamiento).


TEA e Inteligencia en Ancianidad

Los resultados muestran diferencias en el nivel de inteligencia entre las personas con TEA frente a los controles en la prueba de velocidad de procesamiento, obteniendo resultados significativamente menores; no encontrándose diferencias en los otros índices de inteligencia evaluados por el WAIS-III.
Entre las limitaciones del estudio está el haber explorado únicamente la inteligencia, sin incluir otras capacidades cognitivas para ver si el deterioro era igual o no que los sujetos controles.
A pesar de lo anterior, los resultados son cuanto menos novedosos, porque dan cuenta de un envejecimiento diferencial en función de tener o no TEA, en este caso en cuanto a velocidad de procesamiento.
Queda pendiente conocer en qué momento se produce este deterioro diferencial, si es en la vida adulta o en una etapa anterior, y sobre todo, qué implicaciones tiene en el envejecimiento de las personas con el TEA y su posible relación con el padecimiento de patologías asociadas a la edad como las demencias o la enfermedad de Alzheimer.

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