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¿Comparten los menores con TDAH y con autismo características neuronales?

Si bien la etiología y evolución del TDAH y el autismo están claramente diferenciados, eso no implica que no compartan áreas en que ambos muestran cierto nivel de retraso con respecto al resto de los compañeros de la clase, o incluso que puedan presentarse ambos trastornos del desarrollo en la misma persona.
Aunque las teorías ambientalistas sugieren que los factores sociales pueden estar mediando en la aparición y mantenimiento del TDAH, se considera que el peso de la genética es mayor en el caso de autismo.
A pesar de lo anterior los menores con TDAH o con autismo muestran además de los retrasos propios de su trastorno, uno específico compartido que es con respecto al ámbito del desarrollo social.
Si bien las causas pueden considerarse “externas”, en cuanto al aislamiento que pueden sufrir por parte de sus compañeros y el medio ambiente donde se desenvuelve debido a que no “comprenden” ni están sensibilizados con el trastorno que sufren, y además no suelen tener conocimiento ni experiencia de “cómo tratarlo”.
Algunas investigaciones al respecto han buscado ese menor desempeño social en las propias características del pequeño, en concreto en cuanto a su desarrollo cerebral se refiere, centrándose en las estructuras que participan en lo que se denomina como cerebro social, pero ¿Comparten los menores con TDAH y con autismo características neuronales?

Esto es lo que se ha tratado de averiguar con una investigación realizada desde los departamentos de Psiquiatría, Pediatría, de Genética Molecular y de Medicina Biofísica de la Universidad de Toronto, junto con el departamento de Psiquiatría y Medicina Genética de la Universidad de Calgary; el Centro de Adicciones y Salud Mental; el Hospital Infantil de Holland Bloorview; y el Hospital Dalla Lana (Canadá) cuyos resultados se han publicado en Febrero del 2019 en la revista científica Traslational Psychiatry.
En el estudio participaron trescientos doce niños con una media de once años, de los cuales cuarenta y cuatro estaban diagnosticados con TDA y setenta y siete con autismo.
A todos ellos se les administró un cuestionario para la evaluación de las competencias sociales a través del Social Communication Questionnaire (SCQ) y del Reading the Mind in the Eyes Test (RMET), igualmente se llevó a cabo un registro a nivel neuronal mediante resonancia magnética.

Los resultados indican que aquellos pequeños que obtienen menores puntuaciones en los cuestionarios sociales independientemente de que tengan TDAH o autismo muestran cortezas más delgadas en las regiones laterales y la ínsula derecha, y reducción del volumen del estriado ventral.
A diferencia de los menores con autismo o del grupo control, lo que tenían TDAH además diferencias significativas en las regiones laterales derechas implicadas en la percepción social.

Hay que tener en cuenta que a pesar de contar con datos en función del género no ha sido analizado, por lo que no se puede conocer si estas diferencias halladas afectan más o menos a las niñas frente a los niños.
Igualmente hay que distinguir entre estructuras implicadas en el cerebro social, en cuanto a la emisión de la conducta social, la cual debe de estar ajustada a las circunstancias, y el segundo con respecto a la percepción social, es decir, saberse hábil socialmente e incluso conocer cómo te ven los demás.
El estudio no encuentra diferencias significativas entre menores con autismo o TDAH en cuanto a la emisión de la conducta social, mostrándose ambos poco eficaces en cuanto al ajuste a las circunstancias del momento.
En cambio, sobre la percepción social existe una sobreactivación de las áreas implicadas en el caso de los menores con TDAH lo que podría suponer que estos son más “sensibles” a las opiniones “negativas” de los demás en cuanto a su desempeño social, sobre todo con lo que respecta a sus pares, es decir los compañeros de clase, lo que además puede afectar a la autoestima del menor.
Aspectos que han de ser tenidos en cuenta, no sólo para conocer las peculiaridades a nivel neuronal de los menores con autismo o TDAH, si no y sobre todo en cuanto a la intervención se refiere, reforzando las habilidades sociales, tanto en cuanto a la emisión ajustada a las circunstancias en ambos casos, como a la percepción social y la autoestima en el TDAH.